14 febrero 2017

¿Por qué no nos sentimos culpables al piratear?


No está bien piratear. Y aunque mucha gente está de acuerdo en esta afirmación, también son muchos  los que piensan que se trata de una ilegalidad leve, hay delitos más graves ¿no?

Entre los argumentos que "defienden" o le quitan importancia al delito, se encuentran que es la alternativa menos mala frente a los altos precios o la calidad dudosa de algunos contenidos. Sin embargo, no se puede negar que sea algo malo por mas excusas y razones que nos demos. En algunas secciones de mi blog algunos usuarios "solidarios" intentan dejar links para piratear libros o películas en lo que estoy totalmente en contra. Tenemos plataformas online a muy bajo coste donde se pueden ver películas y series, y sin mencionar la gratuidad de las bibliotecas ¿no? Aún con todos estos recursos pirateamos, ¿por qué no sentimos culpa al piratear?

El cerebro pirata

Sabemos que es malo, entonces ¿por qué no tenemos sentimientos de culpabilidad al hacerlo? ¿Cómo podemos descargar contenido digital de otro sin ningún remordimiento? ¿Cómo podemos buscar la nueva película recién estrenada sin pensar en todas las personas que dependen de la distribución oficial? Si en nuestro país la piratería es una actividad ilegal, ¿por qué somos más propensos a realizarla que, por ejemplo, robar un disco en una tienda?

Para la mayoría de la gente, piratear no es robar, por mucho que intenten adoctrinarnos de lo contrario. Y ahora, un nuevo estudio del Instituto Monash de neurociencias ha intentado averiguar el motivo por el que personas que normalmente siguen la ley no tienen reparos en romperla para descargar archivos piratas.

El estudio en tres etapas publicado en Social Neuroscience por Robert Eres, un estudiante de doctorado en el laboratorio de Neurociencia Social dirigido por el Dr. Pascal Molenberghs, investiga lo que sucede en el cerebro de las personas cuando se piratean, por ejemplo, en comparación con el robo de un bolso. Después de un cuestionario, en el que los participantes confirmaron que estaban más dispuestos a piratear que a robar, los investigadores escanearon sus cerebros en dos ocasiones.

Observando el cerebro pirata

En el primer experimento, los investigadores descubrieron que el cerebro de los participantes estaba mucho más activo cuando pensaban en obtener objetos intangibles que en objetos tangibles; según los expertos, esto significa que el cerebro humano tiene mucha más dificultad en imaginar y representar objetos intangibles.

En un segundo experimento, se pidió a los voluntarios que se imaginasen obteniendo objetos digitales y físicos, legal e ilegalmente. Las reacciones en el cerebro fueron claras: cuando los participantes pensaban en robar un objeto físico, se activaba la corteza orbitofrontal, una región del cerebro relacionada con el procesamiento cognitivo de la toma de decisiones y con los sentimientos morales que conllevan.

En resumen, cuando “robaban” un objeto físico, a su cerebro les entraba remordimientos; sin embargo, cuando pensaban en descargarse archivos piratas, esa zona no se activaba tanto en comparación.

Por lo tanto, este estudio nos lleva  la conclusión de que consideramos los objetos físicos y digitales de manera diferente, aunque sean el mismo producto (un CD de música con las mismas canciones en MP3, por ejemplo), y eso nos ayuda a piratear sin miedo ni consideración por lo que estamos haciendo.

¿Por qué no sentimos culpa cuando pirateamos?

Los investigadores creen que es fruto de nuestra evolución. En los últimos milenios hemos interactuado más con objetos físicos, a los que les hemos dado un gran valor, a la vez que respetamos la propiedad ajena. 

En cambio, cuando tratamos con objetos que no podemos tocar, no tenemos esa misma referencia, y por eso podemos descargar sin remordimientos. Esto puede tener importancia más allá del estudio de la piratería, sobre todo en una era en la que dependemos cada vez menos de objetos físicos.

Pero tal vez el estudio no tiene en cuenta un detalle muy importante: copiar no es robar. Es algo que los internautas llevan años repitiendo; por la propia naturaleza limitada de los objetos físicos, cuando robamos uno, la otra persona se queda sin él, pero cuando copiamos una canción, la original permanece igual.


Al final, lo único que podemos tener claro es que la era de Internet está cambiando nuestros valores y la manera en la que tratamos a los objetos, físicos o no.

Referencias/ Eres, R., Louis, W.R., y Molenberghs, P. (2016). Why do people pirate? A neuroimaging investigation. Social Neuroscience. Leer aquí.

2 comentarios:

  1. Mmmm... entonces, lo que hacen las tiendas de software al mostrar su producto (el software) como si se tratase de una cosa: muestran una caja con el nombre del software y como si fueramos a comprar esa caja con el CD y el software dentro; es para que nos demos una idea de una cosa física como lo dices en el artículo? O_o

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso es David, siempre que no traiga el CD de instalación. Si trae el CD has comprado un CD con el producto, en cambio si lo descargas ese CD es inexistente a no ser que lo grabes, pero evidentemente no es el original. Otro ejemplo son las tarjetas que te permiten comprar música online que también "imitan" lo físico. Gracias por comentar, un saludo.

      Eliminar

Por favor, antes de comentar lea las normas de uso. Gracias.