06 diciembre 2016

Síndrome de Münchausen: anclados al rol de enfermo


El barón de Münchhausen (Karl Friedrich Hieronymus, 1720-1797), se hizo famoso por contar historias de aventuras fantásticas que nunca le habían sucedido, como haber bailado en el estómago de una ballena o haber viajado a la luna. 

Tomando su nombre, en 1951, el doctor Asher describió el síndrome como un trastorno mental que se caracteriza porque el afectado sufre a consecuencia de crear dolencias para asumir el papel de enfermo. La persona afectada "crea" y puede llegar a autolesionarse (cortaduras, magulladuras, ingerir medicamentos o sustancias tóxicas) para lograr unos síntomas físicos y/o psicológicos con conciencia de acción, y que surge de una profunda necesidad emocional que la persona tiene de ser cuidada y atendida.

Los que sufren del síndrome de Münchausen (o  trastorno facticio) necesitan buscar atención médica repetidamente para padecimientos que no existen o que son inducidos. Y son muchos los afectados que tienen un conocimiento muy amplio de los términos y procedimientos médicos, siendo capaces de crear explicaciones plausibles para sus afirmaciones. De hecho, son tan convincentes que es necesario llevar a cabo análisis e investigaciones médicas para descartar un posible trastorno médico subyacente.

Los Síntomas

Los pacientes, con más frecuencia refieren: problemas respiratorios, reacciones alérgicas, diarrea, vómito, convulsiones, dolor abdominal y desmayos. A menudo, acuden a distintos hospitales y clínicas donde cuentan la misma historia y refieren los mismos síntomas. Así, son sometidos a los mismos exámenes una y otra vez. 
En la enfermedad fabricada e inducida la persona inventa los signos de una enfermedad en otra persona. Por lo general se trata de un padre que crea síntomas de una enfermedad en su hijo. Esta forma del trastorno puede llegar a extremos más peligrosos cuando el padre o madre provoca daños o lesiones reales en su hijo para poder apoyar sus afirmaciones.

El perfil del afectado

El médico debe sospechar cuando, en un paciente con un historial de múltiples intervenciones terapéuticas, que además tiene un gran conocimiento de la terminología médica y de las rutinas hospitalarias (que no cumple las normas), aparece un cuadro clínico dramático que no se corresponde con una enfermedad física identificable.

Suelen ser pacientes muy difíciles, manipuladores, que incumplen los tratamientos hospitalarios, boicotean las pautas, no toman los remedios como corresponde, generando situaciones disruptivas con las enfermeras. Discuten todo y desautorizan al personal de Salud. Es más frecuente en hombres que en mujeres.

Las hospitalizaciones se transforman en un estilo de vida. El paciente no logra sostener un trabajo ni una relación estable de pareja. Por eso son enfermos/as que reciben pocas visitas cuando están internados.

Son personas con problemas de identidad, control inadecuado de los impulsos, deficiente sentido de la realidad y episodios psicóticos breves. La necesidad de que se les preste atención es pareja a la incapacidad de confiar en figuras de autoridad, a las que manipulan.


Tratamiento

Diagnosticar el síndrome de Münchausen es una tarea muy difícil, y su tratamiento aún más. Si un profesional sospecha que se trata de Münchausen y comienza a interrogar al paciente sobre su comportamiento, a menudo comienzan a ponerse inquietos o defensivos, huyendo de la situación para evitar que los detecten. Después buscan ayuda en un hospital distinto donde no son conocidos.
Aún así, si la persona que sufre Münchausen logra reconocer que tiene un problema, la participación de un psiquiatra o un psicólogo y de los servicios sociales será esencial.
Los tratamientos para Münchausen deben centrarse en el trastorno psiquiátrico que subyace a este comportamiento, ya sea un trastorno de ansiedad, del estado de ánimo o una enfermedad de la personalidad.

2 comentarios:

  1. Dice la nota que en general se da en hombres, se refiere a personas que siempre tienen síntomas o enfermas.. ? Me llamo la atención la nota, porque mi madre ya con casi 60 años lleva un comportamiento similar, y tanto a la psicóloga como a la psiquiatra la tienen de amiga y si no les gusta cambia de profecional, el punto (lo que describe la nota seria bueno yo apuntar lo mas interesante y poder hablar con la profesional) por que a ella no se le puede decir nada (no vivo con ella, es muy manipuladora) trato de evitarla

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