25 octubre 2016

Extranjero en tu propio país: Choque cultural inverso


Vivir en otro país es una experiencia enriquecedora en muchos sentidos pero cuando toca regresar, ¿es tan fácil como parece? 

La vuelta a casa tras una larga estancia en el extranjero es alegría, abrazos, fiestas de bienvenida,... Por lo general, cuanto mayor haya sido el tiempo fuera y la distancia, mayores serán estas sensaciones. Pero de igual manera, el golpe de realidad también será mayor. 

Los expertos lo llaman Choque cultural inverso. “Creo que no hay realmente ninguna manera de describir este sentimiento a los que no lo han experimentado ellos mismos. Es un poco como en caída libre. Sientes como si flotaras sin rumbo en aguas agitadas. Nos sentimos claramente sin conexión a tierra”, explica Corey Heller, en su artículo Returning Home After Living Abroad (Volver a casa tras haber vivido en el extranjero), publicado en Multilingual Living.

Empieza cuando te das cuenta de que la vida ha seguido mientras tú no estabas, como es normal. Al estar en otro país no vivías el cambio de costumbres, el cierre de bares, restaurantes, tiendas,... de tu ciudad de origen. Tus amigos y familia han cambiado, y tú, que estabas eufórico por estar en casa te das cuenta de que tienes que iniciar un proceso de readaptación a esta nueva situación que creías la de siempre. Y que resulta ser todavía más nueva que la que acabas de dejar atrás. 

Cuanto mayor tiempo hayas estado fuera y cuanta más distancia, mayor será la reconstrucción y también será mayor el riesgo de no sentirse como en casa. Hay quien se siente como un extranjero permanente, nunca satisfecho en casa. Vivir en otro país te cambia para siempre, nunca serás el mismo.

Al regresar a casa, puede experimentar emociones confusas o te sientes distante de la familia, amigos y compañeros. Tus experiencias en el extranjero, y cómo cambiaron lo que eres, puede hacerte este momento extremadamente difícil. Estos sentimientos pueden presentarse como frustración, aburrimiento, inquietud, cambio en los valores, metas, prioridades y actitudes; Sentimientos de aislamiento o depresión, dificultad para concentrarse, sentimientos de nostalgia o negatividad hacia tu cultura nativa.

En este sentido, la University Studies Abroad Consortium, de la Universidad de Nevada, recomienda tomarse un tiempo para reflexionar y relajarse, para ser capaz de mostrar a tu familia y amigos cómo has cambiado y también para entender el impacto que esta experiencia ha tenido en tu vida.

Entre tanto desconcierto, búsqueda de sitio y más bajones anímicos de los que te esperabas, un día te descubres pensando con nostalgia en esa ciudad de acogida de la que antes tanto querías salir. Echando de menos a la que fue tu casa en los últimos tiempos, pero que nunca llegaste a sentir como tal, de la misma forma que ahora no sientes este lugar. En definitiva, iniciándote en el síndrome del viajero eterno, de los que una vez se fueron y ahora no saben volver, de los que no saben a qué lugar pertenecen y a qué lugar pueden considerar su hogar.

1 comentario:

  1. Magnífico artículo de una difícil realidad, las consecuencias de la emigración y la vuelta a casa no eximida de problemática psicológica. La dramática "vuelta a casa" envuelta por transiciones y cambios que el emigrado debe resolver para sentir de nuevo su hogar como hogar. Interesante aporte Rocío, abrazos.

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