31 octubre 2016

'Destripando' la mente por Halloween


Estamos en Halloween, y mi mente, tan curiosa como siempre, se pregunta: ¿por qué nos atrae lo macabro? ¿es una patología? ¿rozamos la psicopatía? Desde thrillers y películas de miedo hasta túneles del terror plagados de sangre, gritos y sobresaltos. El miedo tiene toda una legión de seguidores que disfrutan de un buen susto, ¿me acompañas al 'destripe'?

El gran atractivo de Halloween para el público adulto se basa en ponerse una máscara y olvidarse de los problemas durante un rato. Cuantos más problemas o duro sea el momento, mayor es el deseo que tenemos de escapar.

Según Eric Wilson, profesor de inglés y autor de Everyone Loves a Good Train Wreck, nos sentimos atraídos por los monstruos porque éstos tienen una fuerza incontrolable, al margen de la ley. Se genera cierta satisfacción al imaginar una vida en la que no se deben rendir cuentas, prescindiendo de toda humanidad, y transformados en máquinas sin moral. 

Nos gustan tanto los zombis porque de forma inconsciente anhelamos el vencer a la muerte; los vampiros, por la posibilidad de vivir eternamente (o hasta que te atraviesen el corazón con una estaca de madera), en ocasiones eternamente jóvenes; los fantasmas porque no tienen límites espaciales; y en los cambia-formas porque pueden adoptar otra identidad.

El terror incómodo

Pero no todas las personas aman los monstruos. Mientras que algunos decoran con telarañas y lápidas, se disfrazan de esqueletos o fantasmas hay quienes ese día prefieren estar lejos de Halloween. Estas ganas de distanciamiento no se debe a un cierto 'odio cultural' o no identificación con la celebración, más bien son aquellos que sufren un persistente, anormal e injustificado miedo a la fiesta de Halloween, o lo que se conoce como Samhainofobia .

En cambio, para otros no es atemorizante la fiesta en sí, sino todo lo relacionado: los fantasmas (espectrofobia), las arañas (aracnofobia), la oscuridad (nictofobia) o los cementerios (coimetrofobia).

Mientras que algunas personas conciben estas vivencias ‘terroríficas’ con entusiasmo y buen humor, para otros es una auténtica pesadilla. Evitan todo lo que los atemorice, y esta celebración simplemente les agobia. 

El miedo es sano

Un estudio realizado en la Universidad de Nueva York sugiere que vivir situaciones de miedo, como ver películas de terror, genera un estrés agudo que lleva al cerebro a rememorar malas experiencias y a reorganizar su modo de funcionamiento.

El estudio, que se realizó con ochenta voluntarios y fue publicado en la revista Science, también arrojó que cuando se activan en el cerebro las regiones implicadas en la atención y la alerta, así como el sistema neuroendocrino, se hace difícil deliberar lentamente, es decir que se pierde capacidad de análisis.

Ahora que conoces estas claves psicológicas sobre Halloween: ¿estás esperando celebrar la noche más terrorífica del año?

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