27 septiembre 2016

¿Se cumple la teoría de los 6 grados?


En 1929, en un relato corto llamado “Chains” el escritor Frigyes Karinthy intentaba explicar la siguiente idea: “partiendo de un pequeño número de contactos se puede ir construyendo una cadena de crecimiento exponencial que puede llegar a conectar a la humanidad entera”.

Stanley Milgram quiso poner a prueba dicha hipótesis para ver hasta que punto podría ser real. Para ello, en 1967 ideó un experimento llamado “El problema del pequeño mundo”.

El experimento

Milgram seleccionó a varias personas al azar de las ciudades de Omaha, Wichita y Boston, para ser el principio y el final de una cadena de correspondencia. Estas ciudades tenían una gran distancia, tanto geográfica como socialmente.

A las personas de Omaha y Wichita se les enviaba paquetes con información que incluían cartas que detallaban el propósito del estudio, e información básica acerca del destinatario que debía ser contactado en Boston (nombre, profesión y localización aproximada). Contenían además una lista en la que las personas que participaban debían inscribir sus nombres, y tarjetas de respuesta pre-dirigidas a Harvard.

Junto con la invitación a participar, se le preguntaba si conocía personalmente al destinatario descrito en la carta. En caso de que así fuera, la persona debía reenviarle la carta directamente. Para efectos del estudio, conocer a alguien “personalmente” estaba definido como una relación de tú a tú.

En el caso -más probable- de que la persona no conociese personalmente al destinatario, debía pensar en un amigo o pariente al que conocieran personalmente, y que tuviese más probabilidades de conocer personalmente al destinatario. La primera persona debía entonces inscribir su nombre en la lista y reenviar el paquete a la segunda persona.De este modo, se establecía una “cadena de favores” en la que cada uno de los remitentes tenía que seleccionar a una persona de su confianza que pudiese tener posibilidades de hacer llegar la carta al objetivo o, en su defecto, a otro intermediario que sí pudiera tener acceso al último eslabón. Y además, debía enviar una tarjeta de respuesta a los investigadores en Harvard, de modo que estos pudiesen rastrear el progreso de la cadena hacia el destinatario.

Cuando el paquete finalmente alcanzaba al destinatario, los investigadores podían examinar la lista para contar el número de veces que había sido reenviada de persona a persona. En aquellos casos en los que los paquetes nunca alcanzaban al destinatario, los investigadores podían identificar el punto de quiebre de la cadena, gracias a las tarjetas recibidas.

Resultados

Los resultados fueron asombrosos. En contra de lo que se creía en principio, no fueron necesarios cientos de intermediarios para entregar los avisos, sino que el promedio de personas involucradas -en los casos exitosos- se estableció entre las 5 y las 7 personas. Esto dió origen a la frase de los 6 grados de separación.

¿Actualmente se cumple la teoría de los 6 grados de separación?

A principios del siglo XXI Duncan J. Watts, sociólogo y científico, en 2003 publicó un libro titulado “Six degrees: The science of a connected age”, en el que intentaba explicar la teoría de redes. Según esta teoría todos estamos conectados de alguna forma. Dado que tenemos actualmente influencia de Internet, las redes sociales y las nuevas tecnologías se podría acortar los grados de separación.

Precisamente por la influencia del mundo virtual, en pleno 2016, el proceso de conexión global se han acelerado hasta el punto de que la teoría de los seis grados de separación ha quedado completamente obsoleta. Siendo reducidos a menos de cuatro en determinados contextos.

Las universidades de Cornell y Milán, en 2011, realizaron un estudio donde analizaban el número medio de intermediarios necesarios para conectar a cada uno de los 721 millones de usuarios que Facebook tenía por aquel entonces (sobre el 10% de la población mundial) y lo denominaron “Anatomy of Facebook”. Fue así como se dieron cuenta de que, una vez excluidas las celebrities y famosos, la cadena se había reducido a sólo 3,75 eslabones.

El pasado 4 de febrero, Facebook cumplió su duodécimo aniversario. Ese mismo día publicó un estudio que reducía todavía más el número de eslabones necesarios y los situaba en los 3’57 de media para conectar los más de 1.590 millones de usuarios activos que posee en la actualidad (sobre el 22% de la población mundial).

No obstante, es importante tener en cuenta que dependiendo de cuál sea nuestro origen o lugar de residencia y el índice de penetración de Facebook en nuestro país o continente, podemos decir que estas variables afectarán bastante al resultado de nuestros grados de separación.

Aún así, no solamente la red social Facebook juega con la teoría del pequeño mundo y los grados. Otras redes como Linkedin juegan esta baza con gran acierto, ya que una de sus principales señas de identidad es la utilización de los 3 primeros grados de conexión para realizar una estimación al respecto de con cuántas personas estamos unidos.

Conclusiones

Como conclusión de los estudios más recientes se extrae que la teoría de los 6 grados de separación es relativa y que su cumplimiento o incumplimiento dependerá de la carrera entre el crecimiento de la población mundial y el acceso a las nuevas tecnologías, las formas de comunicación entre los países menos desarrollados, así como de la huella digital que haya dejado cada individuo. No tiene el mismo grado de dificultad conectar con un actor de Hollywood o un cantante famoso, que hacerlo con un alguien de África subsahariana.

Lo que sí se puede decir es que las nuevas formas de comunicación nos ha permitido convertir el mundo en un pañuelo.

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