06 septiembre 2016

El poder terapéutico del llorar



Llorar es una expresión emocional con un valor importante para la comunicación y para la salud. Por un lado expresamos al mundo nuestros sentimientos y por otro lado, al mostrar una emoción mejoramos nuestra salud.



Antonio Cano, psicólogo y catedrático de la Universidad Complutense de Madrid explica para EFE que “El llanto puede ser terapéutico porque alivia tensiones y también porque puede aumentar el apoyo social al despertar empatía”. Según el experto, llorar tiene como beneficios “el desahogo, la expresión de una activación fisiológica emocional que necesita expresarse, alivio, y empatía”. El llanto es sano, pero hay que recordar que en ciertas situaciones no lo es. Por ejemplo si se llora para conseguir algún objetivo: “nos convierte en personas dependientes”, o si se llora porque sufre de depresión.

También ocurre que aunque no queramos llorar no podemos evitar el llanto, y esto es debido a que la expresión emocional está por encima de la voluntad. Anatómicamente tenemos dos zonas diferenciadas en nuestro cerebro: una, la parte prefrontal, que se encarga de las funciones ejecutivas, valoramos la realidad, reside la voluntad y tomamos decisiones. Y otra la amígdala una parte involuntaria y automática, poco consciente que regula las emociones.


De este modo, cuando aparece un peligro lo primero que se activa es la amígdala (conocida como vía rápida), no la corteza prefrontal (vía lenta), y antes de que decidamos si estamos o no en riesgo ya estamos reaccionando emocionalmente, incluso cuando hay contradicciones entre lo que pienses y lo que la amígdala decida realizar.


¿Por qué los hombres lloran menos?

Culturalmente y debido a la sociedad eminentemente patriarcal, está mal visto que los hombres lloren. El llanto en el hombre se asocia con estereotipos de debilidad. Sin embargo, también existe una explicación biológica que nos hace diferentes a hombre y mujeres (que no peores o mejores). Las mujeres tienen un sistema hormonal diferente, unas diferencias biológicas que facilitan la expresión emocional.

Además, llorar es una función cerebral bastante compleja y diferente entre sexos. Las mujeres lloran más que los hombres a modo de autoterapia que les permite calmarse. La estructura cerebral no es igual en la mujer que en el hombre. De hecho, la alexitimia, incapacidad para expresar los sentimientos, es más frecuente en hombres.

¿Cómo se fabrica el llanto?

La acción de llorar es una función cerebral más, pero no tiene un lugar identificado en el cerebro, sino más bien la zona es bastante difusa. Ante una emoción negativa, se puede producir la contracción de los músculos de la cara (a través del nervio facial), también se tienen que contraer las glándulas lagrimales, incluso aparece el sollozo y las vocalizaciones del lenguaje, por lo que intervienen muchas áreas diferentes.

También podemos llorar si cortamos cebolla, pero no sería el llanto al que nos referimos. Además, también hay ciertas enfermedades en las que hay llanto patológico. Hay personas que pueden llorar sin motivo durante unos minutos.

Por tanto, sí al llanto, cuando no es sinónimo de enfermedad. Sí al desahogo, a la expresión de las emociones y a su capacidad de generar empatía.

Fuente: efesalud

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