14 junio 2016

Condicionamiento para Novatos (I)


Existe cierta dificultad generalizada a entender el proceso del condicionamiento, no solo desde los estudiantes de psicología sino de otros grados, como puede ser magisterio. Y es que el tema condicionamiento causa desesperación, angustia y algún que otro suspenso. Difícil sí, imposible claramente no.

Por eso que me he animado a hacer una serie de post relacionados con el aprendizaje y el condicionamiento. Muchos pensareis, y esto, ¿para qué? pues para todo, desde entender por qué nos comportamos como lo hacemos, hasta para hacer que tu perro se haga el muerto. El condicionamiento es una de las bases de la psicología conductual, nos ayuda a entendernos mejor, a erradicar esas conductas nocivas,... en definitiva está en toda acción-consecuencia: ese semáforo al que aprietas para que se ponga verde y poder cruzar, las adicciones en general (por ejemplo la ludopatía), o para que tu perro te de la pata.

En cada post iremos subiendo el nivel de dificultad, y es necesario llevar cierto orden para entenderlo. Dicho esto, comenzamos con dos conceptos básicos en aprendizaje: la habituación y la sensibilización.


HABITUACIÓN 

Técnicamente la habituación se define como: Dado una respuesta elicitada por un estímulo, la habituación de la respuesta es un decremento en esa respuesta como consecuencia de la presentación repetida del estímulo elicitante.


Traducido a un lenguaje más sencillo, la habituación consiste en que cuando presentamos repetidamente un estímulo, la respuesta producida por este estímulo va disminuyendo en intensidad y no es debido a la fatiga, veamos un ejemplo:
Una noche de repente oyes un ruido, el grifo pierde agua, ¡vaya fastidio!. Al principio nuestra respuesta será atencional y muy alta, pero con cada gota la respuesta atencional irá disminuyendo. Llegará un punto en el que dejemos de darnos cuenta de que el grifo gotea.


Características de la habituación:


  1. Especificidad estimular, es decir, depende de ese estímulo en concreto. Dicho de otro modo, no se generaliza a otros estímulos.
  2. Deshabituación: si entre dos presentaciones del estímulo habituado presentamos un estimulo novedoso se produce una recuperación de la respuesta habituada. Siguiendo el ejemplo, si de repente oímos otro ruido, una vez pasado este, volveremos a oír la gota de agua con la misma intensidad que al principio.
  3. Recuperación espontánea: cuando iniciamos otra sesión, se recupera la respuesta. A mayor intervalo de tiempo entre sesiones mayor recuperación de respuesta. En el ejemplo, imaginemos que llega la noche siguiente y ya en la cama, en el silencio de la noche oímos el ruido de la gota que nos vuelve a generar la respuesta atencional, como en el caso anterior.
  4. Habituación a corto y a largo plazo. A corto plazo se produce una disminución de la respuesta tras la presentación repetida del estímulo, pero aumenta la intensidad de la respuesta espontánea. A largo plazo se produce una disminución en el nivel de recuperación espontanea. 
  5. Frecuencia: A mayor frecuencia se produce menor respuesta y por tanto mayor habituación a corto plazo y menor habituación a largo plazo. A menor frecuencia, se produce mayor respuesta, menor habituación a corto plazo y mayor a largo plazo.
  6. Intensidad: la intensidad de los estímulos debe ser baja. En caso de que fuera alta produciría sensibilización como vamos a ver ahora.



SENSIBILIZACIÓN


Desde el punto operacional, podemos definir la sensibilización como el incremento de la respuesta a un estímulo como consecuencia de la exposición reiterada a ese mismo estímulo.

Es decir, es el proceso contrario a la habituación, ante la presencia reiterada de un estímulo aumenta la respuesta que damos. Se da ante estímulos relevantes biológicamente, es decir estímulos significativos que activan los mecanismos de defensa del organismo, es un proceso adaptativo.

Pero si aún no os habéis perdido, rizamos el rizo. También existe la habituación de la sensibilización. Se trata de que en un principio se puede dar un aumento de la respuesta (sensibilización) pero luego con el tiempo se produce un decremento (habituación), Para que esto ocurra debe ocurrir: 1. que el estímulo sea de larga duración y también la exposición sea larga; 2. cuando tiene baja intensidad y alta frecuencia; y 3. en este caso sí se produce generalización. Veamos un ejemplo:
En la segunda guerra mundial los bombardeos, que periódicamente asolaban la ciudad, eran un acontecimiento estimular significativo y muy relevante. Al principio, la respuesta emocional de miedo iría aumentando (sensibilización) pero al prolongarse en el tiempo las personas se habitúan, la respuesta de miedo empieza a tener menos intensidad. Es entonces cuando se produce esta habituación de la sensibilización.

La drogodependencia se puede considerar un fenómeno de habituación. Cuando se consume de forma reiterada, se produce toleracia la persona necesita una dosis más alta de droga para poder producir el mismo efecto. O lo que es lo mismo, el efecto ha disminuido, se ha habituado. Hay de aclarar, que la drogodependencia no se debe exclusivamente a la habituación, sino que intervienen otros factores como el organismo, el control cognitivo,...

Otro ejemplo es el dolor crónico, donde se toman analgésicos para reducir este dolor. Al principio los efectos serán muy altos, pero tras sucesivas administraciones de dichos fármacos el efecto disminuye, y para volver a notar la analgesia deberemos aumentar la dosis.


¿Te ha gustado? Seguiremos aprendiendo a condicionar en el próximo post...
¡No te lo pierdas!

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