26 abril 2016

Síndrome de Stendhal: cuando la belleza genera malestar

psicología mi profesion Rocío Medina

¿Por qué nos sobrecogemos, se nos pone la piel de gallina o incluso se nos llega a escapar alguna lágrima al contemplar una obra de teatro de fuerte impacto visual, andar por un gran museo o caminar por una ciudad bonita? ¿Te lo has preguntado alguna vez?

Estos síntomas, bastante habituales y comunes, en ciertas personas extremadamente sensibles pueden llegar a ser tan altos y extremos que pueden llegar a afectar su estado de salud de manera puntual. Es en estos casos estaríamos en presencia del llamado Síndrome de Stendhal.

Si me seguís, sabréis que hace un tiempo hable un poco de este síndrome en un post titulado "Los 14 problemas psicológicos más extraños del mundo". Debe su nombre al famoso autor francés del siglo XIX Stendhal (seudónimo de Henri-Marie Beyle), quien explicó de forma detallada del fenómeno que experimentó en 1817 en su visita a la Basílica de la Santa Cruz en Florencia, Italia, y que publicó en su libro "Nápoles y Florencia: Un viaje de Milán a Reggio":

"Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme".

Aunque fueron muchos los que sufrieron tales síntomas, no fue descrito como un síndrome hasta 1979, por la psiquiatra italiana Graziella Magherini. Observó y describió más de 100 casos similares entre turistas y visitantes en Florencia, la cuna del Renacimiento.

El síndrome de Stendhal, también denominado Síndrome de Florencia o “estrés del viajero”, es una enfermedad psicosomática transitoria que causa un elevado ritmo cardíaco, vértigo, confusión, temblor, palpitaciones, depresiones e incluso alucinaciones cuando el individuo es expuesto a obras de arte, especialmente cuando éstas son particularmente bellas o están expuestas en gran número en un mismo lugar, siendo esto bastante reducido.

Son especialmente susceptibles las personas con gran sensibilidad receptiva, y ansia por contemplar la belleza artística, de hecho a este síndrome también se le conoce como “el mal del viajero romántico”. Estas personas son víctimas de una emoción subjetiva que se manifiesta en un cuadro clínico que varía según el caso. Las personas afectadas suelen ser turistas de mediana edad, entre 26 y 40 años, la mayoría mujeres que viajan solas y que proceden de ciudades tranquilas con una vida sin muchos estímulos artísticos.

Como casi todo, no está exento de polémicas y detractores. Debido al aumento del turismo y la popularización del arte, se ha producido una multiplicación de los casos en los últimos años ocurridos en Florencia, algunos han llegado a plantear dudas sobre su existencia. Los detractores alegan que dada la divulgación de este síndrome, se ha podido crear una especie de sugestión en los visitantes de la ciudad, que de forma inconsciente generan estos síntomas. También se ha hablado de una campaña de marketing desde Florencia, afirmando que la belleza de esta ciudad es tal que puede provocar emociones extremas, atrayendo así a más turistas. En el Hospital Santa María Nuova de Florencia se atiende a una media de 12 turistas al año con síndrome de Stendhal, pero no se han observado casos de pacientes italianos.

Esta claro que contemplar el arte es un placer para la mente, aunque por alguna razón en casos extremos, puede sobrepasar el límite del placer para convertirse en malestar. En resumidas cuentas, algo así como “te quiero tanto que me duele”.


Bibliografía: Morales García, P.J. Síndrome de Stendhal [Pdf]

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