19 abril 2016

El efecto kafka: la inteligencia de lo absurdo


Hace algunos años, los investigadores de la Universidad de Columbia Británica (Canadá) realizaron un estudio con dos grupos de participantes. Al primer grupo se le pidió que leyera el cuento "Un médico rural", una historia del autor Franz Kafka. Una historia típicamente kafkiana, lo que significa que sus giros y vueltas no tienen ningún sentido: desde el vecino que inexplicablemente actúa como un caballo, a la familia que ruega al dentista para que le quite un diente a su niño que no tiene dientes. En resumen, una historia, con sus idas y vueltas, que muchas veces parecen no tener ningún sentido. 

Al segundo grupo, en cambio, se les hizo leer una adaptación del mismo cuento pero mucho más simplificado, es decir, una historia más fácil de entender y con mucho más sentido. 

Posteriormente, los dos grupos realizaron distintos ejercicios, por ejemplo, la detección de patrones de letras ocultos en distintos párrafos o la búsqueda de sinónimos para diferentes palabras. Lo que encontraron los investigadores fue que los individuos que habían leído la historia más confusa, obtuvieron casi el doble de puntuación en dichas pruebas.

Algo similar sucedió en otro estudio cuando a un grupo de voluntarios se les hizo ver una película de David Lynch con una trama bastante absurda, en cambio otros participantes veían un capítulo de los Simpson.

Después de estos resultados a uno le surge la siguiente pregunta: ¿ver, leer o vivir algo absurdo o sin sentido puede hacernos más inteligentes? ¿Por qué?

Cuando detectamos algo que no tiene sentido, cuando el vecino en la historia de Kafka actúa como un caballo sin ninguna razón discernible, un grupo de funciones cerebrales conocida como red de prominencia se activa, e inmediatamente también lo hace un conjunto de habilidades cognitivas que van a trabajar para encontrar otros patrones que den sentido a lo que estamos leyendo o viendo. Una vez que comienza, el cerebro no dejará de buscar hasta que encuentra algo para llenar el vacío de significado. 


Una situación bastante común en nuestros días es la pérdida del empleo, lo que para muchos es una verdadera calamidad, para otros puede ser el descubrimiento de una nueva personalidad más audaz y convertirse en el punto de partida para una idea que genere un nuevo negocio. A veces, es una tragedia personal lo que hace que la gente descubra un propósito.

Esta idea nos brinda todas las razones para creer que los hallazgos de ideas creativas no son una excepción en la naturaleza humana, sino que en realidad, también pueden ser el resultado neurológico de un cambio inesperado. Es justamente en esos períodos de desorden, de miedo y de búsquedas donde muchas ideas innovadoras comienzan a tomar forma. Y nadie sabía mejor esta verdad que Franz Kafka quien a finales de 1912, uno de los períodos más oscuros y creativos de su corta vida, le dijo a un amigo "la historia salió de mi como un verdadero nacimiento humano, cubierto de tierra y lodo".

En estos casos, tal vez el caos sea parte de la recompensa. Quizás ese desorden es precisamente la razón por la cual nos sentimos tan vivos, tan humanos, en esos momentos en que nuestros cerebros finalmente conectan los puntos entre situaciones confusas y creaciones hermosas.

1 comentario:

  1. Como cada semana un post muy interesante Rocío. La mente trabaja para encontrar patrones que busquen coherencia, somos enemigos de la disonancia,necesitamos establecer ideas que creen conexiones y lleguemos a interconectar representaciones o incluso a la creatividad. Enhorabuena por tu puesto finalista de los prestigiosos premios Expocoaching, gran blog, muy buen trabajo. Abrazo fuerte.

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