23 febrero 2016

Los 10 rasgos de una persona con empatía


La empatía es una de esas cualidades que todas las personas quieren tener, pero esta cualidad también puede perjudicar a la persona que la posee. Se trata de la capacidad cognitiva de percibir, en un contexto común, lo que otro ser puede sentir. También es descrita como un sentimiento de participación afectiva de una persona en la realidad que afecta a otra. Se puede dividir en:
  • Empatía afectiva, también llamada: empatía emotiva: la capacidad de responder con un sentimiento adecuado a los estados mentales de otro. Se supone que nuestra capacidad de empatía emotiva se basa en el: 'contagio emotivo', la afectación por el estado emotivo o de excitación del otro.
  • Empatía cognitiva: la capacidad de comprender el punto de vista o estado mental de otro/a. 

Judith Orloff en su libro "Libertad Emocional: Como Dejar de Ser Victima de las Emociones" nos muestra los mejores 10 rasgos de las personas empáticas. Estos 10 rasgos son:

1. Son personas muy sensibles: son personas dan de forma natural, son personas abiertas y buenos oyentes. Son personas con mucho corazón que están ahí para ti, en las buenas y en las malas. Ahora bien, pueden sentirse heridos muy fácilmente. A menudo se les dice que son "demasiado sensibles" y que deben ser más duros y fuertes.

2. Absorben las emociones de otras personas: suelen estar muy en sintonía con los estados de ánimo de otras personas, ya sean buenos y malos. Lo sienten todo, a veces hasta de forma extrema. 

3. Muchas de las personas con empatía son introvertidos: se ven superados ante las multitudes que pueden amplificar su empatía. Tienden a ser introvertidos y preferir el contacto de tu a tu o en grupos pequeños.

4. Son altamente intuitivos: experimentan el mundo a través de su intuición. Desarrollan y escuchan sus intuiciones en cuanto a las personas. Esto les ayuda a encontrar relaciones positivas y evitar a los vampiros de la energía (esas personas que nos agotan). 

5.  Necesitan tiempo a solas: la energía que gastan al ponerse en el lugar de otro es muy elevada, por eso necesitan periódicamente tiempo a solas para recargar sus baterías. Incluso un breve escape evita la sobrecarga emocional.

6. Pueden sentirse abrumados en las relaciones íntimas: demasiada unión puede ser difícil para un empático, hasta el pundo que puede evitar las relaciones íntimas. En el fondo tienen miedo de ser engullidos y perder su identidad. 

7. Son objetivos claros para los vampiros de energía: la sensibilidad de una persona con empatía hace que sean objetivo fácil para los vampiros de energía, cuyo miedo o la rabia puede minar su energía y tranquilidad. Estos "vampiros" drenan la energía física de un empático. 

8. Las personas empáticas se reponen con la naturaleza: el ajetreo de la vida cotidiana nunca puede ser demasiado para un empático. El mundo natural nutre y los restaura. Esto les ayuda a liberar sus cargas y a refugiarse en las cosas salvajes, verdes, el océano,...

9. Alto desarrollo de los sentidos: las personas empáticas pueden ponerse nerviosas por el ruido, los olores, o el hablar en exceso.

10. Tienen corazones enormes pero a veces dan demasiado: son personas de gran corazón y tratar de aliviar el dolor de los demás. Una persona sin hogar con un cartel de cartón, "Tengo hambre"; un niño herido; un amigo angustiado. Es natural querer llegar a ellos, aliviar su dolor. Pero las personas empáticas no se detienen ahí. En lugar de ello, se llevan esa sensación con ellos, de repente se sienten mal cuando antes se sentían bien.

No olvidemos que se pueden usar muchas estrategias para proteger las sensibilidades. Estrategias como la gestión del tiempo, el establecimiento de límites y fronteras con la gente que te sobrecarga, la meditación o salir a la naturaleza. Ser empático es un regalo, pero hay que aprender a cuidarnos.

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