03 noviembre 2015

Encadenados a la opinión de los demás

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Desde pequeños, nos enseñan ciertas normas que se ajustan a la ética y moral establecida y que hay que cumplir. Como seres sociales que somos, vivimos con el deber de encajar en la sociedad, tener amigos, personas con las que salir, enamorarnos, llevarnos bien con los compañeros del trabajo,... en definitiva, sentir que pertenecemos a un grupo. Pero para ser aceptados hay que gustar, agradar, caer bien,... y es por este motivo que nos encontramos esclavos de la opinión y aprobación de los demás. 

Sin embargo, hay personas que no encajan o no creen encajar, que no se sienten queridas, otras con baja autoestima que no consiguen comportarse como les gustaría por miedo a ser rechazados o por miedo a perder a quien ahora tienen. En general, buscan mostrar su mejor versión, hablar sobre lo que es correcto y aceptado, vestirse a la moda y ocultar las rarezas, defectos y debilidades para no sentirse criticados o juzgados por los demás.

Fingir puede llevarte a integrarte en un grupo, pero el precio es demasiado alto. Dar tu "mejor versión" supone unos niveles altísimos de perfeccionismo, estar todo el día en guardia para no meter la pata y que descubran tu lado oculto. Ésto se puede convertir, a su vez, en una fuente de insatisfacción y generar altos niveles de ansiedad y tristeza. Fingir te lleva a no ser tú mismo.

Ser lo que uno no es se conoce en psicología como deseabilidad social. Utilizado en la experimentación, hace referencia a la necesidad de quedar bien con el experimentador. Es decir, responder en los test y cuestionarios de tal forma que tus respuestas sean lo que se espera de ti. Esta tendencia implica atribuirse a sí mismo cualidades de personalidad socialmente deseables y rechazar aquellas socialmente indeseables. Si trasladamos el término a la vida cotidiana haría referencia a comportarse conforme a lo que tú crees que los demás esperan de ti. La deseabilidad social ejerce especial influencia en los niños, donde se potencia.


Ser natural y sencillo es una de las características más atractivas de las personas. Los demás se sienten cómodos con las personas que no tratan de fingir, engañar o ser misteriosas. De todas formas, tarde o temprano, siempre se pilla a quien simula algo que no tiene. Siendo tú mismo no engañas a nadie, pero sobre todo, no te engañas a ti mismo. Algunas pautas puedes descubrirlas en el artículo que escribí hace tiempo "Acepta como eres, sé tú mismo".

Respetarse a uno mismo, aprender a quererse, aceptar que no podemos gustar a todo el mundo y buscar el bienestar interior son pautas que se pueden trabajar a diario para evitar caer en la necesidad de ser aceptados. Para ello, es importante tener claro que en algunas situaciones de la vida uno debe de pensar en sí mismo antes que en los demás. Decir siempre “sí” a todo no es tan sano como puede parecer. En ocasiones uno debe negarse y hacer lo que de verdad le apetece para sentirse a gusto consigo mismo.

Edito con este vídeo que encontré en Facebook. Imprescindible verlo: "cuando te dejas definir por números te dejas definir por algo que no es puro, que no es real, y que no es amor".


Si tienes que interpretar un papel para sentirte bien en un grupo, ese no es tu grupo. ¿Te has planteado probar con tu versión oficial? Igual es más atractiva.


Fuente/ Wikipedia 

2 comentarios:

  1. Hola!!!! Me ha gustado mucho el artículo, a veces tengo la sensación de que mucha gente finge ser quien no es para encajar, como bien dices. Seguro que sirve de ayuda a mucha gente. Un saludo.

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  2. Tienes mucha razón. Y Yo mi «pero» habitual, si vives de cara a la gente, por negocio claro, es difícil no engruparse. Te dan de comer...

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