10 noviembre 2015

¿Buscas en Google tus enfermedades? Hipocondríacos digitales

La hipocondría es una enfermedad por la que el paciente cree, de forma infundada, que padece alguna enfermedad grave. La característica esencial es la preocupación y el miedo a padecer, o la convicción de tener, una enfermedad grave, a partir de la interpretación personal de alguna sensación corporal u otro signo que aparezca en el cuerpo. Puede ocurrir, por ejemplo, con lunares, pequeñas heridas, toses, incluso latidos del corazón, movimientos involuntarios, o sensaciones físicas no muy claras. Aunque el médico le asegure que no tiene nada, el hipocondríaco solamente se queda tranquilo un rato, pero su preocupación vuelve de nuevo. 

En esencia, una actitud que el individuo adopta ante la enfermedad. La persona hipocondríaca está constantemente sometida a un análisis minucioso y preocupado, incluso obsesivo, de sus funciones fisiológicas básicas, pensando en ellas como una fuente de segura enfermedad biológica. Y si a esto le sumamos el vasto mundo de internet entramos en lo que se podría llamar como hipocondríacos digitales.

¿Eres de los que buscas en Google tus enfermedades?


Si ante el menor síntoma recurres al ordenador hasta dar con el diagnóstico que confirme tus sospechas y eres experto en buscar segundas opiniones sobre enfermedades en foros de internet, puedes considerarte un hipocondríaco digital. Hay una delgada línea entre ser aprensivo y vivir en la 'cibercondría'.

Internet es una herramienta que pone a nuestra disposición todo tipo de información. Lo que es genial como recurso educativo, informativo y de comunicación. Disponemos de un sinnúmero de páginas médicas y de psicología en las que se detallan enfermedades con sus correspondientes síntomas. Por ello, es muy habitual que cualquier usuario sienta la necesidad de averiguar por su cuenta lo que le pasa. Pero no es una buena idea.

Y es que, aunque muchos portales y blogs añadimos la frase "La información proporcionada en este sitio web sirve para apoyar, no reemplazar, la relación que existe los pacientes/visitantes de este sitio web y su psicólogo o psiquiatra" por lo general, se obvia. Otros portales, en cambio, pueden dar información poco fiable, asegúrate siempre de que esté acreditado, respaldado por entidades fiables y redactado por profesionales colegiados.


Somos muchos los profesionales que nos encontramos personas que ya vienen con una "etiqueta" puesta ya sea por otro profesional, un familiar o un autodiagnóstico. El efecto es aún peor cuando se lo da un profesional y la persona corre a buscar síntomas, terapias,... en internet. Algunos pacientes pueden entrar en un conflicto entre lo que les ha dicho el profesional y lo que ven en internet pudiendo llegar a entrar en un debate/discusión con su propio psicólogo deteriorando la relación existente.

Como Psicóloga con presencia en redes sociales me encuentro a menudo mensajes en los que me solicitan ayuda por diversos motivos. Me he encontrado que no sólo buscan sus síntomas, sino que buscan opiniones de diferentes profesionales, lo que a mi parecer, interviene de forma negativa en el propio curso de la enfermedad. Yo como profesional no puedo intervenir sin la correspondiente valoración, lo que se traduce en consejos vanos de autoayuda que pueden ayudar pero no solucionar el problema. Se difumina el verdadero problema y, en el caso que existiera ya una terapia, se entra en un bucle de si lo está haciendo bien o no. Decae la credibilidad del profesional y con ello la relación psicólogo-paciente, influyendo por tanto en la terapia y mejora del paciente.

Se indaga sobre los síntomas, tratamientos y se equipara con la ayuda que está recibiendo por un profesional. Aquí entramos en otro problema, las corrientes psicológicas y lo diferentes que son en referencia al tratamiento de síntomas. No es lo mismo un profesional psicodinámico, un humanista, un cognitivo-conductual, un gestáltico,.. Cada uno responderá de forma distinta a una misma pregunta, y en ningún momento implica que alguno esté equivocado.

También ocurre que, en psicología, para que se diagnostique un determinado trastorno no es necesario que aparezcan todos los síntomas (existen criterios de diagnóstico). Esto puede causar que la persona se obsesione aún más, que genere síntomas que no tiene (generalmente de forma inconsciente) y por tanto se agrave la enfermedad.

La hipocondría, como muchos otros trastornos, también afectan a los famosos. Woody Allen ha confesado en varias ocasiones un terror visceral a la muerte que describe con su habitual ironía:
"Yo no sufro enfermedades imaginarias, mis enfermedades son reales. Lo que distingue mi histeria es que al aparecer el más leve síntoma, por ejemplo, un labio agrietado, de inmediato llego a la conclusión de que esto indica que debo de tener un tumor al cerebro, o bien un cáncer de pulmón. En una ocasión pensé que tenía el mal de la vaca loca".

P.D.: Si has entrado aquí para autodiganosticarte,
                           ¡no lo hagas!

Imagen/ whatshappeningtz.com

2 comentarios:

  1. Magnífico artículo, Rocío Medina. Interesante y muy útil. Llevo años intentando alejar a mi madre de Internet cada vez que ella, mi padre, mi hermano o yo estornudamos. Mi madre ha conseguido pisotear la navaja de Occam para imponer al nuevo "doctor digital", jajajajajjajajja.
    Saludos.

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    1. Gracias Eva, y ¿quién no lo ha hecho? Lo importante es saber diferenciar entre lo que es información y lo que es autodiagnóstico, que puede llevar a automedicarse, obsesionarse,... y causar más problemas.

      En resumen confiar más en los profesionales y acudir a ellos que ese es su trabajo.
      Un saludo Eva.

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