07 julio 2015

Síndrome de Fortunata

“Aquella mujer le había quitado lo suyo, lo que, a su parecer, le pertenecía de derecho. Pero a este sentimiento mezclábase con extraña amalgama otro muy distinto y más acentuado. Era un deseo ardentísimo de parecerse a Jacinta, de ser como ella…
“Fortunata y Jacinta” de Benito Pérez Galdós.


Inspirado en la novela de Benito Pérez Galdós "Fortunata y Jacinta" (1887), se define el Síndrome de Fortunata como un tipo de relación afectiva que determinadas mujeres desarrollan repetidamente hacia hombres casados. No se trata de una enfermedad, trastorno psiquiátrico ni cuadro psicopatológico, sino que se emplea únicamente para integrar un conjunto de conductas que determinadas mujeres repiten al vincularse con hombres casados. Es un concepto meramente descriptivo.

En la novela de Benito Pérez Galdós Fortunata, el autor ahonda con singular perspicacia en la psicología de una de las protagonistas (Fortunata) y al narrar los acontecimientos y sentimientos en sus relaciones, brinda una descripción muy completa del vínculo emocional que algunas mujeres desarrollan hacia determinados hombres casados hoy en día. Fortunata, mujer del pueblo bajo, inculta y completamente franca, cuando se sincera explica que, a pesar de haber vivido como pareja con otros hombres y saber que su antiguo amante, Juanito Santa Cruz, está casado, no deja de creer que es su auténtico amor y alguien por quien todo lo daría, hasta la vida.


Este Síndrome se puede caracterizar por:
  • Presencia de un sentimiento de amor intenso, repetido y persistente hacia un hombre casado con otra mujer.
  • Actitud desapegada en cualquier otra relación que no sea la establecida con ese hombre.
  • Capacidad para dejar atrás cualquier situación vital, de abandonar todo o asumir cualquier riesgo siempre que se lo pida ese hombre.
  • Creencia de que la vida no tiene sentido si no está con ese hombre.
  • Creencia de que es ella la que, en el fondo, tiene más derecho a estar con el hombre aunque no se lo reconozca social o legalmente; opinión de que eso sería "lo justo". Esta creencia se refuerza si ha tenido hijos con el hombre. O manifiesta deseos intensos.
  • Ambivalencia de sentimientos hacia la mujer legítima socialmente (unas veces rencor y desprecio, y otras veces comprensión, empatía y proximidad).
  • Creencia de que el amor es el responsable de esta situación, y justificación ante sí misma y ante los demás de la perpetuación de la relación por esta razón.
  • Fantasías optimistas de un futuro junto al hombre, pues imagina que algo sucederá para cambiar la situación y convertirse en la mujer que tenga la relación exclusiva, lo que le lleva a tolerar la presente coyuntura durante años.

Aunque a la larga la situación resulte negativa para la mujer y limite su propia progresión vital, la gratificación inmediata que siente cuando está con el hombre y el miedo intenso a la soledad y el vacío que implicaría la ruptura, perpetúan la situación. Esta situación se ha podido gestar por factores previos, como determinados rasgos de personalidad (baja autoestima, miedo a la soledad, resignación, culpa,...), patrones educativos (es bueno sacrificarse, ser abnegada,.. por un hombre), circunstancias ambientales y sociales (mitos sociales sobre el amor) y valores asociados con los hombres casados (atribución de fuerte personalidad, capacidad de decisión y compromiso, madurez, seguridad, paternidad, masculinidad,...).

De esta situación, igual que de cualquier dependencia emocional, se puede salir con ayuda especializada.



Bibliografía
Barraca Mairal, J. (2015). Una forma de dependencia emocional: El "Síndrome de Fortunata". Papeles del Psicólogo, vol. 36 (2), pp.145-152

6 comentarios:

  1. Que interesante. Me gusta mucho cuando se ejemplifica con casos que están al alcance de todos, en este caso el personaje de un libro. Gracias por compartir tu conocimiento con todos, haces una gran labor. Besos.

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  2. Sin duda, un claro ejemplo de dependencia emocional, donde está presente la idea de la "media naranja", donde se da la necesidad imperiosa de estar con alguien o tener a alguien a nuestro lado para ser felices. Nada más lejos de la realidad, ya que "no hay amor suficiente capaz de llenar el vacío de una persona que no se ama a sí misma"
    Un abrazo

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    1. Tenemos que hacer campaña de que somos una naranja entera como decía Lennon:

      “Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja y que la vida solo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie merece cargar en la espalda la responsabilidad de completar lo que nos falta”. Saludos.

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  3. A nadie le resulta una visión sumamente machista, sin ningún tipo base empirica (lo sé porque he leido el articulo completo), y que presenta a una mujer con comportamientos muy similares a los manifestados en el Trastorlo Limite de la Personalidad?, y todo extraído de una muestra no representativa. Dadle una vuelta al articulo completo, no tengo palabras para definirlo. Por otro lado, no os parece terrible poner etiquetas sin tener ninguna base?

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    1. Gema, en la entrada únicamente se ha expuesto la realidad y sintomatología de un trastorno psicológico. Se trata de dependencia emocional, le recomiendo que lea el artículo de Jorge Barraca Mairal.

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