12 mayo 2015

Hojas manejadas por el viento

Casos de acoso escolar; estar quemado en el trabajo porque tienes un compañero o un superior que te hace la vida imposible; casos de mal trato por parte de un familiar: una madre, una suegra, un hermano o la propia pareja. Aún siendo escenas tan dispares entre sí, resultan tener un denominador común: la parte débil. La persona acosada que presenta idénticos síntomas ante esa situación injusta: no se defiende. No sabe, no puede. Esta condición es una brutal prisión psicológica, desconectada de la realidad, que bloquea cualquier posibilidad de cambio o liberación.

Imagen/ lacocinillademargo

Se conoce en Psicología como indefensión aprendida. Este tecnicismo se refiere a la condición de un ser humano o animal que ha "aprendido" a comportarse pasivamente, con la sensación subjetiva de no poder hacer nada y que no responde a pesar de que existen oportunidades reales de cambiar la situación aversiva, evitando las circunstancias desagradables o mediante la obtención de recompensas positivas. 

Son personas que han "tirado la toalla", que asumen su condición de víctima como un destino inmutable, depresivas, con una visión oscura y pesimista del mundo, se sienten como hojas manejadas por el viento. No toman decisiones, no asumen el control de sus vidas, justifican lo que les ocurre y sobre todo se sienten sin esperanza, profundamente indefensas. Es una cárcel psicológica que se retroalimenta a sí misma porque, efectivamente, viven en un estado de vulnerabilidad tal que favorece que su vida sea oscura, derivando en muchas ocasiones en profundas depresiones clínicas. 

Fue un psicólogo norteamericano, Martin Seligman, quién la elaboró después de hacer un experimento con unos perros a los que encerró en una jaula. Cada vez que intentaban abrir la jaula, a uno de ellos, le propinaba una descarga eléctrica. Al final, abrió la jaula y el perro al que había hecho daño desistió y no se fue de la jaula. Aprendió, a base de dolor, que no podía hacer nada por escapar de su destino y se resignó. Esta teoría la aplicó a los seres humanos y estableció que nos comportamos de manera idéntica si, desde que somos pequeños, nos enseñan mediante actos con violencia, ya sea psíquica o física. Es decir mediante un método autoritario. Y así es como perdemos la capacidad de defendernos ante hechos, a todas luces, de agresión hacia nuestra integridad como seres humanos.

Añado un vídeo donde se puede ver cómo una profesora genera la indefensión aprendida en sus alumnos.



En el campo de la psicología cada vez cobran más fuerza las teorías que establecen la infancia como punto de partida de muchas de las vivencias que se tienen en la etapa adulta. Un ejemplo conocido es el método Ferber, en España llamado método Estivill, ya que este uno es un plagio del otro, que consiste básicamente en no atender la llamada de un bebé a una imperiosa necesidad de ayuda. Un bebé lo suficientemente pequeño como para que aún no tenga ni siquiera la herramienta de la palabra ni la motricidad como para "escaparse" o buscar ayuda por su propio pie. Es decir, preso de una inmensa vulnerabilidad, dependiente en extremo, cuya única alternativa de supervivencia es el llanto. Si no obtiene respuesta a su petición de ayuda, aprenderá a que haga lo haga no cambia nada, a que él no tiene el poder de manejar la realidad, en última instancia, de que no existe (afectivamente hablando). Y este primer aprendizaje brutal quedará impreso en su cerebro aún en desarrollo, dejando una impronta que influirá en su forma de percibirse a si mismo y al mundo.

Frases como: "no vales para nada", "por mucho que te esfuerces no lo vas a conseguir", "no lo intentes", "no eres capaz", "por culpa tuya", "se hace lo que yo digo", "porque yo lo digo y punto"… hacen que seamos vulnerables a tirar la toalla, a dejarnos manipular incluso a justificar las agresiones que nos realicen los demás. Y es que la víctima puede llegar a justificar el maltrato, a pensar que lo merece, se culpa. La autoestima se daña tanto que cree merecer lo que le está ocurriendo. Es muy fácil entender este fenómeno con las mujeres maltratadas y porqué les resulta tan difícil escapar de la situación, no denunciar, perdonar una y otra vez… Están presas de sí mismas, anulada su voluntad y con una autoestima tan destruida que su capacidad de reacción es muchas veces nula.

El cambio pasa por la reconstrucción de la autoestima, por encontrar un sentido a la vida, por realizar una labor intensa y meticulosa de toma de conciencia que vaya poco a poco devolviendo el poder a la persona.


Jorge Bucay "El elefante encadenado"




2 comentarios:

  1. Muy buen trabajo. Una entrada muy representativa sobre este tema, en síntesis esencial para comprender este concepto "La indefensión aprendida" ("el no lo intentes..no eres capaz") constituye siempre la mayor de las barreras psicológicas. Fascinante el video del experimento Roci. Un abrazo ¡¡

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