28 abril 2015

¿Existen los zombis?

La gran mayoría respondería a esta pregunta con un “Si, en el cine”. Y es que después de la oleada de series y películas con esta temática a uno le da que pensar. Pero la realidad puede llegar a superar a la ficción. Pensareis que veo demasiadas películas o series de ciencia ficción (lo cual es cierto), pero hay personas reales que piensan y creen que están muertas. Muertas metafórica y literalmente.

The Walking Dead

Dejando a un lado el tema del polvo de zombi o la zombificación en Haití (el inicio de lo que se conoce como muertos vivientes por rituales de vudú), y nos centramos en la parte más psicológica, encontramos que existe una enfermedad conocida como el Síndrome de Cotard.



El Síndrome de Cotard también llamado delirio de negación o delirio nihilista se caracteriza porque la persona que la padece cree estar muerta. Afortunadamente esto ocurre de forma muy inusual y es una enfermedad que se da muy poco. Si me seguís, recordareis que ya hablé del concepto en el post “Los 14 problemas psicológicos más extraños del mundo” (puedes verlo aquí).

Jules Cotard
La enfermedad fue descrita por primera vez por el neurólogo Jules Cotard en 1880. Es una enfermedad mental relacionada con la hipocondría. El afectado cree estar muerto (tanto figurada como literalmente), estar sufriendo la putrefacción de los órganos o simplemente no existir. En algunos casos el paciente se cree incapaz de morir. 

“Es una enfermedad en la que un paciente afirma que está muerto, clamando que huele a carne podrida o que tiene gusanos deslizándose sobre su piel”. 
Vilayanur S. Ramachandran. Neurólogo.
La primera paciente que asistió Cotard, una mujer de 43 años, aseguraba no tener “ni cerebro, ni nervios, ni pecho, ni entrañas, tan solo piel y huesos”. La paciente, presentada en una conferencia en París en 1880 bajo el pseudónimo Mademoiselle X, negaba la existencia de Dios y el diablo, así como la necesidad de nutrirse. También creía que estaba eternamente condenada y que ya no podría morir de una muerte natural.

Los pacientes llegan a creer que sus órganos internos han paralizado toda función, que sus intestinos no funcionan, que su corazón no late, que no tienen nervios, ni sangre ni cerebro e incluso que se están pudriendo, llegando a presentar algunas alucinaciones olfativas que confirman su delirio (olores desagradables, como a carne en putrefacción), inclusive pueden llegar a decir que tienen gusanos deslizándose sobre su piel.

En sus formas más complejas el paciente llega a defender la idea de que en realidad él mismo está muerto e incluso que han fallecido personas allegadas a él. Junto con esta creencia de muerte el paciente mantiene una idea de inmortalidad, como si se hubiera convertido en un "alma en pena". Algunos aquejados por este síndrome también pueden presentar comportamientos suicidas: al creer que ya murieron, ya nada les importa, se consideran “inmortales”.


Recientemente, el neurólogo Steven Laureys,  de la Universidad de Lieja, en Bélgica, comentó sobre un paciente con este síndrome: 
“He estado analizando las lecturas PET durante 15 años y nunca he visto a nadie que estuviera de pie, interactuando con la gente, con un resultado de exploración tan anormal. Su función cerebral se asemeja a la de una persona durante la anestesia o el sueño. Ver este patrón en alguien que está despierto es bastante único”.
Aunque es un delirio típico de las depresiones más graves (psicóticas o delirantes) se puede ver en otras enfermedades mentales severas (demencia con síntomas psicóticos, esquizofrenia, psicosis debidas a enfermedades médicas o a tóxicos).

La distorsión de la realidad es provocada por un mal funcionamiento del área cerebral llamada giro fusiforme, encargada de reconocer los rostros, y también de la amígdala, un grupo de neuronas que procesa las emociones. La combinación resulta en una falta de reconocimiento al mirar caras familiares (incluyendo la propia), lo cual provoca que la persona se sienta desconectada de la realidad.

A fecha de hoy los científicos no han encontrado una cura para la causa del delirio de negación, por lo tanto los tratamientos son para combatir los síntomas. Incluyen antidepresivos, antipsicóticos y terapia electroconvulsiva.

Los afectados del síndrome de Cotard tal vez no hayan tenido una muerte real ni hayan resucitado como un zombi televisivo, pero cuando salgan en una película o serie, quizás los veamos de otra manera. 


Bibliografía/ Castrillón Muñoz, E.; Gutiérrez Alzate, B. (2009). Síndrome de Cotard: presentación de un caso. Revista Colombiana de Psiquiatría, vol. 38, núm. 1, pp. 194-202
Imágenes/ google.

2 comentarios:

  1. Qué cosas tan interesantes publicas y que horror tener esta enfermedad

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