02 febrero 2015

¿Por qué vemos formas en las nubes?

Nube con forma de submarino o tiburón
Imagen/ Waddellz

Vemos caras o formas en las nubes, en los dibujos de las cortinas o las alfombras, en las tostadas del desayuno, en una mancha o en la pared... Nuestro cerebro es muy hábil percibiendo rostros donde en realidad no los hay. Estas percepciones ilusorias se denominan pareidolias y son muy comunes. Y ponen también de manifiesto que nuestro sistema visual y nuestro cerebro están adaptados para percibirlas.

La pareidolia es el fenómeno psicológico donde un estímulo vago y aleatorio (habitualmente una imagen) es percibido erróneamente como una forma reconocible. Una explicación de este fenómeno, conforme al funcionamiento del cerebro, es descrito por Jeff Hawkins en su teoría de memoria-predicción.


Este efecto indica que el cerebro está trabajando de forma equivocada, emparejando estímulos ambiguos con las representaciones internas de rostros. Es un fenómeno contrario a la prosopagnosia (ceguera para los rostros, la persona es incapaz de reconocer la imagen de una cara, aunque pueden percibir sus componentes individuales: ojos, boca, nariz...).


Las sombras de esta montaña en Marte,
conocida como "
cara de Marte", la hacen
parecer a un rostro humano.
Imagen/ Wikipedia

Esta tendencia a detectar rostros en lo que simplemente es un estímulo visual ambiguo y aleatorio sin una forma concreta, como una nube, podría tener un alto valor adaptativo. Puesto que las caras tienen gran importancia en nuestra vida social, es más ventajoso verlas casi por todas partes, que dejar de percibirlas. 

La corteza prefrontal envía señales al área de procesamiento de las caras para que interprete las señales que recibe de la corteza visual (determinadas formas en una nubes, unos puntos, etc) como integrantes de una cara a pesar de que en realidad no es una cara. Una visión un tanto “sesgada” que da lugar a la pareidolia.

Además de la corteza prefrontal, la corteza visual y área de reconocimiento facial, intervienen otras estructuras en estas ilusiones y forman una red especializada en la percepción de caras a partir de estímulos ambiguos.

De ahí que los investigadores concluyan que las pareidolias de caras tienen un sentido evolutivo: más vale verlas donde no las hay, que ser incapaces de percibir los rostros humanos cuando los vemos , con la toda la información que aportan.

Si quieres ver más imágenes aquí y en pbase donde hay una colección de imágenes.



    Fuente/ abcWikipedia

    4 comentarios:

    1. Es muy probable que sea cierto el hecho de que sea adaptativo ver caras donde no las hay, pero me gustaría ir más allá.
      Me gustaría aprovechar este artículo para recordar que no somos infalibles, que las personas nos equivocamos y que nada de lo que percibimos es tal como pensamos que es. Se me podría preguntar pero entonces ¿no me puedo fiar de nada de lo que veo, oigo o siento? Claro que nos podemos fiar pero también debemos tener suficiente espíritu crítico y flexibilidad mental para entender nuestra percepción puede estar equivocada, que nos enrocamos y defendemos nuestra opinión contra viento y marea, cuando, como mínimo, nuestra percepción es parcial.
      Buen artículo. Desafiante.

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    2. Hola. Yo veo rostros de familias enteras. De todo tipo.. Tan reales..

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    3. no creo de esta manera es algo que esta en el universo y no lo comprendemos bien...

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