29 septiembre 2014

La paradoja de Stockdale: el lado negativo de ser optimista

Se nos suele vender el optimismo como la cura para todos nuestros males. Hay que ser optimistas, a toda costa. Afrontar los embates de la vida con optimismo, es lo apropiado. Se venden libros de autoayuda para, presuntamente, fortalecer nuestro optimismo. Incluso existe farmacos que indirectamente favorece nuestro optimismo. Y es evidente que mantener una visión optimista de la vida resulta imprescindible para ser felices. Ahora bien, un exceso de optimismo puede llegar a ser tan pernicioso como el pesimismo. 

      
James Stockdale
Al exceso de optimismo se le conoce como paradoja de Stockdale, en honor del vicealmirante James Bond Stockdale por su inquebrantable fortaleza emocional a la hora de sobrevivir durante años como prisionero de guerra en la prisión norvietnamita de Hoa Lo, durante la guerra de Vietnam.



El almirante Jim Stockdale fue el oficial de mayor rango de Estados Unidos y prisionero del campo Hanoi Hiltondurante los momentos más críticos de la Guerra de Vietnam. Estuvo cautivo a manos del enemigo durante nada menos que 8 años, durante los cuales fue torturado en más de 20 ocasiones.

Stockdale vivió todos esos años de cautiverio sin el derecho que ampara a todos los prisioneros, sin saber si existiría una fecha final que diera paso a su liberación o sin saber si realmente saldría vivo y volvería a ver a su familia. Su capacidad de resistencia fue, simplemente, inagotable: se autolesionó para evitar ser utilizado como propaganda por sus captores, utilizó el envío de cartas a su mujer para transmitir información secreta e incluso llegó a crear un canal de comunicación que mitigaba la sensación de vacío de los presos. 

Después de su liberación, Jim Stockdale se convirtió en el primer oficial con tres estrellas de la historia de la marina que vistió además las alas de aviador y la medalla de honor del Congreso Cuando le preguntaron cómo fue capaz de resistir el cautiverio afirmó: “Nunca perdí la fe en el final de la historia. Nunca dudé, no sólo de que iba a salir, sino también de que al final lo conseguiría y convertiría la experiencia en el evento más importante de mi vida y con el tiempo no cambiaría”. Una afirmación llena de fuerza y de fe. 

Lo curioso, y es aquí donde comienza la paradoja, fue su respuesta a la pregunta: “¿Quién no lo consiguió?”. Su respuesta fue contradictoria: “Los optimistas.” ¿Cómo es posible que los optimistas no lo consiguieran? ¿Acaso ellos no tenían fe? La explicación de Jim Stockdale fue la siguiente: “Los optimistas en Navidad decían: “en Navidad estaremos fuera”. Y llegaba Navidad, y pasaba Navidad. Entonces decían: “Por Pascua estaremos fuera”, y llegaba Pascua, y pasaba Pascua. Y entonces el Día de Acción de Gracias, y entonces volvía a ser Navidad otra vez. Y se morían porque se les partía el corazón.

Stockdale ha pasado a la historia como un optimista extremo, pero los extremos son peligrosos incluso en el optimismo: un optimista extremo también puede ser irresponsable con sus actitudes o con los riesgos que está dispuesto a asumir. Por ejemplo, cuando se han comparado a optimistas extremos que vivirían veinte años más que la media con optimistas moderados y pesimistas, se ha descubierto que los optimistas moderados trabajan más, ahorran más y fuman menos, en comparación con los optimistas extremadamente confiados, que trabajaban menos, ahorraban menos y fumaban más. 

Y es que los optimistas extremos suelen asumir más riesgos, como evitar los chequeos médicos o conducir más deprisa. El secreto parece residir en bascular entre el optimismo y el pesimismo, tal y como defiende Juan José Sebreli en El asedio a la modernidad: El optimismo absoluto es la negación del progreso porque considera que vivimos en el mejor de los mundos, que no es necesario cambiar nada, todo lo que pasa está bien. La idea de progreso es una combinación de pesimismo (las cosas están mal) y de optimismo (las cosas pueden mejorar); pesimista con respecto al presente, a la realidad presentada; optimista en lo referido al porvenir, a las posibilidades. 

Esta es la Paradoja de Stockdale:
Tu esfuerzo actual no garantizará tu éxito futuro, pero sin él no serás capaz de alcanzarlo. Conserva la fe en que al final prevalecerás independientemente de las dificultades, y al mismo tiempo, haz frente a los hechos más adversos de tu realidad actual, cualquiera que sea. 

Por tanto es importante creer que nuestras metas se van a cumplir y hacer todo lo posible por hacerlas realidad, pero nunca dejar que la fe y la certeza nos nublen la visión que nos hace enfrentar la realidad. 



Imágen: Wikipedia
Fuente: queaprendemoshoy.com

2 comentarios:

  1. La paradoja de Stockdale es toda una filosofía de vida. Para obtener una recompensa hay que arriesgarse y asumir las consecuencias. Saludos

    ResponderEliminar
  2. Coincido contigo en que tanto el "piensa siempre positivo" o el "ser siempre optimista" es tan irracional y perjudicial como el extremo contrario. Así, los extremos no son nada recomendables para la salud mental, que se basa en un equilibrio, aunque para evitar "extremos" o ideas rígidas tan poco funcionales como los extremos extremados, me gusta hablar con mis pacientes de un centro o equilibrio flexible y móvil, pero siempre un centro. Yo utilizo una simple escala numérica, entre el 0 y el 10, donde el centro no es el 5, sino entre 4 y 7. Donde lo peor que te a pasado en la vida, no puede estar por debajo de 4 ni lo mejor, por encima de 7. Eso obliga a puntuar los acontecimientos de forma más realista, útil y adaptativa.
    Yo me centro mucho en reducir las falsas expectativas que los pacientes traen a mi consulta. Llegan hostigados por unos niveles de exigencia y de obligaciones impuestas exteriormente y más tarde auto-impuestas. El simple hecho de rebajarles esa presión ya hace que la persona se vuelva a centrar y a equilibrar poco a poco.
    Como una vez leí en un libro de Albert Ellis, “Dame coraje y fuerza para cambiar lo que pueda cambiar, la serenidad para aceptar lo que no pueda cambiar y la sabiduría para discernir entre ambas”
    Un fuerte abrazo, Rocío.

    ResponderEliminar

Por favor, antes de comentar lea las normas de uso. Gracias.