16 julio 2014

¿Quién soy yo sin mis recuerdos?


¿Cómo te sentirías si perdieras todos tus recuerdos, si no pudieras siquiera recordar tu propio nombre, de dónde vienes, o qué edad tienes? ¿Seguirías siendo la misma persona? Este fue el lamentable estado de un hombre que fue encontrado la semana pasada paseando en un parque en Peterborough en Inglaterra. Habla Inglés con acento de Europa del Este, pero no podría decirles a los médicos nada sobre sí mismo. Había perdido por completo su memoria episódica, que es la memoria de los acontecimientos de su vida. Sin ninguna pista de su verdadero nombre, lo llamaron "Robert". 

Pero, ¿quién es "Robert"? Este extraño caso plantea muchas preguntas fascinantes sobre uno mismo, la memoria y la conciencia. De hecho, ¿quién soy yo?. 

¿Somos,como cree tanta gente de todo el mundo, una especie de entidad espiritual, un alma, que tiene conciencia y libre voluntad, y que puede sobrevivir a la muerte del cuerpo físico? Si esto es lo que crees, entonces Robert debe seguir siendo la misma alma, aunque aislado de sus propios recuerdos. Esta teoría no tiene sentido en términos científicos. Se requiere un alma indetectable que se conecte al cerebro, instruir las acciones del cuerpo, y verse afectada por todo lo que sucede en ese cerebro, incluyendo lo que fuera que le produzco la perdida de memoria a Robert. Tendría que haber algún tipo de vínculo mágico entre el alma y el cerebro, un enlace para el que no hay pruebas científicas.

¿Somos nuestros recuerdos? Este es un tema complicado. No puedo evitar la sensación de que sin mis recuerdos, yo no sería yo. Pero si yo no pudiera recordar ninguno de estos eventos pasados, ¿todavía me sentiría como yo misma? 

Una manera reconfortante de pensar en esto, es que la memoria episódica no es todo lo que uno es. Para empezar, hay muchos otros tipos de memoria que se pueden retener cuando se pierde la memoria de eventos pasados. Incluso en el caso de la amnesia más profunda los pacientes, por lo general, pueden caminar, comer, vestirse, hablar e incluso escribir. Estas habilidades se aprenden y dependen de diferentes estructuras cerebrales de los que se apoyan este tipo de memorias como la última vez que hice un viaje o ese maravilloso día en la playa el verano pasado. 'Robert' puede hablar Inglés y entiende un poco de ruso y lituano. Todo esto nos ofrece algunos aspectos de lo que es. 

Luego está la personalidad. Por extraño que parezca, ser extrovertido o introvertido, tener un gran sentido del humor, ser simpáticos y amables o ser reservado, puede sobrevivir a la pérdida de la memoria episódica. 

Menos reconfortante es el tema de las preguntas más profundas sobre uno mismo. ¿Por qué un cerebro que orquesta el aprendizaje, la memoria, el habla, la percepción, las acciones y las emociones necesitan un "yo"? La neurociencia parece estar llevándonos cada vez más cerca de ver el "yo" como una construcción, una historia que el cerebro se dice a sí mismo para simplificar la forma en que entiende su propio cuerpo y sus acciones. Hablamos de "yo" y así llegamos a creer que "yo" soy una entidad separada de mi cuerpo. Pero esto es ficción. 

Yo iría más lejos y decir que el "yo" que parece tan persistente e importante es en realidad una serie de construcciones transitorias efímeras. La mayoría de las veces vamos por la vida sin pensar en uno mismo. De vez en cuando reflexionamos que "yo" estoy planeando este viaje, que "yo" veo la hermosa puesta de sol o que "yo" tengo hambre. Entonces, y sólo entonces, es un "yo" creado. Se trata de un verdadero ser, en cierto sentido, un modelo creado por el cerebro que tiene efectos reales en ese cerebro. En otro sentido, es una ilusión. No es lo que parece ser. 

Surge la ilusión, porque cada vez que pensamos en "yo" suponemos que es el yo mismo como el que se levantó esta mañana, el mismo "yo" que aquel día aprobó la selectividad, o comenzó en su primer trabajo. Pero no lo es. Puede ser similar, se puede confiar en los recuerdos del pasado, puede que haya persistencia de rasgos de personalidad. Pero cada vez que se trata de un "yo", un "yo" nuevo y un poco diferente en el tiempo, fugaz, que erróneamente se piensa que es continuo. Es decir, es todo lo contrario de una teoría del alma. 

Robert, sin duda, como el resto de nosotros tiene el sentido de ser un yo continuo que está caminando y hablando con la gente. No ha perdido todo lo que constituye su "yo", lo que es.

Fuente: theguardian.com

2 comentarios:

  1. En ese lamentable estado hay muchas personas, parecido a Robert,

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    1. Efectivamente, enfermedades como demencias o daño cerebral causan este tipo de amnesia. Por eso es importante difundir estas situaciones con el fin de informar, sensibilizar y tratar de mejorar en todo lo posible su calidad de vida. Un saludo Rafael, gracias por comentar.

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