11 junio 2014

Identificando emociones en el museo: Arte vs Alzheimer

Enfermos de Alzheimer visitan el Louvre en París. 

El arte ha sido utilizado como un medio de comunicación y un estímulo visual. En pacientes de Alzheimer el arte es un catalizador emocional que despierta recuerdos y sensaciones, a los que estas personas ya no pueden acceder espontáneamente, facilitándoles la expresión de sus emociones cuando reciben estímulos artísticos evocadores.

El arte es un medio de expresión y la tarea del artista es la de comunicar, la obra  de arte nace como una forma de expresión del yo interior. Pero una obra de arte y el patrimonio, en general, son bienes polisémicos, no están limitados a un significado  único, sino que son portadores de múltiples significados implícitos. El arte puede ser contemplado desde perspectivas plurales, del estado de ánimo del espectador depende la percepción que se tenga de una obra en un determinado momento. La  obra adquiere, de este modo, una multitud de significados cada vez que es observada y valorada por un nuevo espectador. El contacto con la obra de arte posibilita al observador experimentar y conocer desde el afecto y las emociones.

El objetivo es buscar lo interior en lo exterior, identificar una emoción en un gesto, a través del arte, despertando impresiones y provocando expresiones anímicas y emocionales en personas con EA. Una enfermedad que se desarrolla en zonas muy concretas del cerebro que impide la comunicación y que afecta a numerosas capacidades mentales que van provocando una degeneración física, cognitiva, emocional.

La progresiva pérdida de memoria y de la capacidad de recordar que va sufriendo la persona que vive con Alzheimer le despoja de su identidad e historia personal y de la consciencia de su existencia. El paciente vive el presente desorientado y con una sensación de frustración al sentirse incapaz de rememorar hechos determinados, al no reconocer el significado de determinados elementos que forman parte de su vida diaria (objetos, lugares, personas...), y al perder la capacidad de enfrentarse a situaciones complejas que antes de tener la enfermedad eran cotidianas para él, como cocinar o vestirse.

Por otro lado, la pérdida de la capacidad de comunicación es un síntoma característico de la EA. Conforme va avanzando el proceso degenerativo se observa una falta de iniciativa en el habla así como lentitud en sus respuestas. Junto a la progresiva pérdida de la memoria semántica, del lenguaje y la capacidad comunicativa, el paciente va sufriendo una degeneración emocional y la capacidad de reconocer sus propias emociones.

En consecuencia, las expresiones faciales de la emoción, se convierten en nuestra principal fuente de información. Fisiológicamente, cada emoción activa un conjunto de reajustes psicológicos y corporales o tendencias de respuesta (expresión facial, tono de voz, postura, activación del sistema nervioso autónomo) y estrategias conductuales (huida, evitación, afrontamiento, etc.) para producir una respuesta óptima de acoplamiento a la situación. Este sistema es rápido y eficaz y no requiere una intervención consciente.

El museo: arte vs. Alzheimer

La visita a un museo es una experiencia cognitiva y emocional, que en la mayoría de los casos está motivada por la curiosidad y el deseo de ver y aprender algo nuevo. El Laboratorio Permanente de Publico de Museos (LPPM) dio a conocer en el 2010 un Estudio de público en Museos del Ministerio de Cultura. De los resultados obtenidos se deduce que la mayor parte de los visitantes espera que el museo que le reporte beneficios de tipo emocional y cognitivo, es decir, que le facilite el aprecio estético de las obras, su significado histórico y el descubrimiento de sus nuevos valores. Especialmente, es en los museos de arte donde el público declara tener unas expectativas de disfrute más que de aprendizaje, como ocurre en museos de historia.

Las personas mayores y los enfermos de Alzheimer tienen disminuidas sus capacidades laborales y su presencia es cada vez mayor en el ámbito familiar. Por esta razón, su implicación en actividades artísticas tiene una especial importancia. Las artes pueden proporcionarle significado a lo que para muchos es una vida que va perdiendo sentido cada día. El arte conecta a las personas con su cultura y con su comunidad. Da significado a su existencia, algo que las personas que viven con el Alzheimer anhelan con todas sus fuerzas.

Para los pacientes de EA asistir a un museo es, ante todo, una oportunidad para enriquecer su actividad cotidiana y vivir una experiencia compartida. Puede suponer un momento de socialización, algo que van perdiendo desde el momento de su diagnóstico. 

En conclusión, el arte como estímulo emocional y los museos entendidos como un espacio donde vivir una experiencia emocional y de interacción social, pueden contribuir a mejorar la calidad de vida y el estado emocional de las personas que viven con la EA.


Imagen: elmundo.es
Fuente: Delgado López, M., Hervás Avilés, R. M., & Arnardóttir, H. (2013). Identificando emociones en el museo: Arte vs Alzheimer. Eari. Educación artística. Revista de investigación (4), 33-47. Clic aquí

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