18 junio 2014

El duelo y sus fases. Más allá de la pérdida de un familiar

La palabra duelo proviene del latín dolus (dolor). Es la sensación de pérdida sin posibilidad de recuperación. Es algo personal y único y cada persona lo experimenta a su modo, sin embargo las reacciones son comunes en todos los casos. Las pérdidas, sean del tipo que sean, siempre van a llevar la carga de la superación, pero la única posibilidad de superar el duelo es pasando por él.

Afecta a nivel:
  • Psicológico
  • Emocional
  • Mental
  • Social
  • Físico
  • Espiritual

La muerte  de un ser querido es de mayor rango que cualquier otra y se diferencia en la intensidad de los sentimientos, la irreversibilidad y lo definitivo de la muerte. Sin embargo no es la única forma de pasar por el duelo. Sin darnos cuenta estamos más familiarizados de lo que creemos ante los procesos de pérdida. A lo largo de nuestra vida nos encontramos constantemente atravesando ciclos de duelo, pues continuamente estamos perdiendo cosas.  Por ejemplo la pérdida de bienes materiales por robo, desastres naturales; pérdida de la identidad personal por un fracaso profesional, falta de autoestima,…; pérdida de aquello que nunca se ha tenido, pero se ha soñado y deseado como el hijo que no nació, la soltería impuesta,…


Tipos de pérdidas por las que podemos atravesar un duelo
  • Pérdidas por fallecimiento: la pérdida de un ser querido es la principal causa de estrés en todo el mundo. El tipo de fallecimiento, la manera de como se ha actuado con el fallecido antes de morir, los asuntos pendientes, el parentesco, si hubo larga enfermedad… determinan la respuesta del doliente tendrá ante esta pérdida.
  • Pérdidas sentimentales:
    • Amorosas: divorcios, separaciones, fin del noviazgo,… pueden llegar a causar graves estragos en la vida de las personas, afectando fuertemente a sus valores, creencias y autoestima. Creando una disminución en el rendimiento laboral y una sensación de vacío.
    • Relaciones familiares: la pérdida de relación con familiares crean los mismos sentimientos que las pérdidas amorosas.
    • Amistades: perder la relación con un amigo nos crea sensaciones como desconfianza, frustración, soledad,…
  • Pérdidas materiales: los despidos, cambios de trabajo, cambios de ciudad de residencia, negocios fracasados,…
  • Pérdidas vitales: son aquellas pérdidas fruto del paso de la vida y que inevitablemente cierran una etapa vital. . Situaciones que suponen un reajuste en la vida familiar, social y laboral. La menopausia, la jubilación, síndrome del nido vacío

Fases del duelo (Kluber Ross)
Para superar el proceso de duelo y ser capaz de rehacer de nuevo la vida hay que pasar por estas fases que aproximadamente pueden durar entre 6 y 18 meses. Son las siguientes:

  • Negación: surge como un mecanismo de defensa que impide la toma de conciencia de la situación de pérdida (una almohadilla para el dolor). Nos permite ir acostumbrándonos poco a poco a la ausencia.
    • Síntomas: “no es verdad”, “parece que la veo” “estoy como en una nube". Pueden darse alucinaciones o pseudoalucinaciones.
    • Cómo ayudar: No forzar la aceptación, dejando que vaya a su ritmo. Contestar preguntas de manera realista y estar a su disposición.

  • Ira: el doliente se enfada ya que poco a poco se va dando cuenta de que la pérdida es real. Esta ira aparece por la sensación de incomprensión, generando enfado hacia los familiares. 
    • Síntomas: "¿Por qué a mi?", "¡nadie me comprende!", "no sabes como me siento" y sentimientos de injusticia, incomprensión, ira e incluso celos.
    • Cómo ayudar: Facilitar la expresión de la ira y no responder a sus enfados.

  • Culpa: una vez que la ira se a apaciguado, aparece la culpa y la búsqueda de los culpables. Esta puede llegar a ser una de las fases más importantes para elaborar el duelo ya que va a estar presente a lo largo de toda la vida.
    • Síntomas: "si no le hubiera..." "si hubiera actuado de otra manera". Culpa pesadillas nocturnas, arrebatos de dolor, alteraciones del ánimo y pensamientos suicidas.
    • Cómo ayudar: ayudar a comprender y manejar los sentimientos. Aportar respeto y escucha.

  •  Depresión: ya ha pasado un tiempo desde la pérdida y aunque puede recordarlo, las imágenes se van perdiendo y esto genera culpa por no volver a disfrutar de nuevo. Intentan volver a recordar con fotos, vídeos, objetos,...
    • Síntomas: la muerte se hace más consciente, la realidad empieza a imponerse, los asuntos pendientes y los objetivos que no alcanzó en vida.
    • Cómo ayudar: respetar los momentos de soledad.


  • Aceptación: es el momento de aceptar la pérdida y tratar de rehacer la vida. En este momento ya puede comenzar a tomar decisiones con respecto a su propia vida. En esta etapa se llega a la conclusión de que el ser querido es insustituible, que no volverá y que hay que aprender a vivir con esa ausencia.
    • Síntomas: resignación ante la muerte. no está deprimido pero tampoco animado. Sentimientos de seguir adelante.
    • Cómo ayudar: Reforzar actitudes positivas, no forzar ni planearle actividades.


¿Cuándo se convierte en patológico?
La intervención de un profesional es necesaria cuando el duelo se convierte en patológico. Esto ocurre cuando la persona se ve superada por la perdida llevando consigo una ruptura de su equilibrio físico y psíquico. 

Algunas de las señales de alerta de que se está convirtiendo en patológico pueden ser:
  1. Falta de respuesta ante la muerte.
  2. Dolor intenso que se prolonga de sobremanera.
  3. Sentimientos desproporcionados de culpa.
  4. Idealización de la persona fallecida.
  5. Ausencia de recursos personales, familiares y sociales.
  6. Historia previa de trastornos psicológicos.
  7. Estar absorto en los recuerdos.
  8. Síntomas hipocondríacos relacionados con la enfermedad del fallecido (en caso de que la tuviera)
  9. Abuso de sustancias adictivas (ansiolíticos, antidepresivos, tranquilizantes, tabaco, alcohol,...)
  10. Agotamiento nervioso (ansiedad generalizada, hipertensión, ulceras, psoriasis,...)

Imagen: ViMFur

6 comentarios:

  1. gracias por la infomacion muy interesante

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  2. Me ha gustado, sobre todo el apunte sobre que el duelo no se refiere solo a la perdida de un ser querido, sino que en nuestro día a día, el duelo es de lo más habitual. Lo encuentro muy oportuno, ya que es una forma de quitar "hierro" a situaciones, que por otro lado, son de lo más natural.

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    1. Efectivamente, se trata de que normalicemos el proceso del duelo. Un saludo.

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  3. Me va a servir mucho ante la reciente pérdida de mi cuñado, un hombre joven que acaba de fallecer súbitamente sin que nadie esperara algo así.

    Gracias por estas publicaciones.

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    1. Siento mucho tu pérdida Rubén. Espero que la información sea de ayuda, tanto para ti como para tus seres queridos. Un abrazo.

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