28 mayo 2014

Manual para conversaciones difíciles

Una importante barrera para el éxito en los negocios y la felicidad en la vida es nuestra inclinación a evitar el conflicto, que a menudo significa evitar tener una conversación difícil. Aprender a tener conversaciones difíciles en el trabajo o en una relación personal aumenta la confianza, la auto-conciencia y la sensación de tener el control de tu propia vida. 

Imagen: *k59
Nos engañamos al pensar que el dolor de tener esa conversación difícil es mayor que el de no tenerla. Como resultado de ello, se usamos una gran variedad de estrategias para mantenernos en un problema. Podríamos negar, evitar, resistir al problema, racionalizarlo, o le echamos la culpa a otro. A veces, simplemente no hacemos nada. Pero la experiencia nos dice que un problema no desaparece sólo, especialmente si se refiere a una relación; por el contrario, tiende a aumentar y es posible que llegue a hacerte sentir enjaulado.

¿Qué nos impide tener esa conversación difícil que deberíamos tener? En una palabra, es el miedo. Miedo de hacerle daño al otro, a dañarte a ti mismo, a perder a la persona que amamos o la consideración de un jefe al que queremos agradar, una promoción, etc. Dicho de otro modo, nos tememos las consecuencias de participar en una conversación difícil. 

Hay varios pasos que pueden realizarse para dominar las conversaciones difíciles. Como un atleta antes de participar en una carrera, o un actor antes de pisar un escenario, se necesita calentar antes de entrar en una conversación difícil.  

Cómo prepararse para una conversación difícil 

El ejercicio consiste en tres pasos. 

Primer paso: Escribir una carta
Encuentra un momento y un lugar tranquilo, siéntate y escribe una carta a la persona con la que es necesario tener la conversación difícil. En realidad, se trata de una carta que no se va a enviar, pero la escritura permitirá que pongas sobre el papel, todos los sentimientos y tu propia perspectiva. Mientras lo escribas, no te censures; no embellezcas la palabras elegidas. Anota tu experiencia y sentimientos de forma cruda. Si estas amargado y enfadado, que así sea. Si te sientes herido, traicionado, incomprendido, dilo en un lenguaje plano. Asegúrate de que nada se quede fuera. Una vez que hayas terminado, se deja reposar durante unas horas o incluso un par de días. A continuación, lee de nuevo y asegúrese de que tu experiencia y las emociones son capturados de forma precisa y completa. Te ayudará leer la carta en voz alta como si estuvieras leyéndola a la persona a la que va dirigido. Cambiala si es necesario. 

Segundo paso: En los zapatos del otro. 
Ahora que has escrito la carta, hay que ponerse en los zapatos de la persona que lo recibe. ¿Cómo va a reaccionar a la carta? ¡Cómo de diferente será su perspectiva? Siéntate otra vez, y redacta la respuesta a ti mismo como si fueras la persona que recibió la carta. Una vez más, ser tan reflexivo y cuidadoso como sea posible. ¿Ponerte en los zapatos de la otra persona te permite ver tu propia experiencia que no habías considerado antes? Esta parte del ejercicio es muy importante, ya que le ayuda a obtener una cierta distancia de tu propia experiencia y te hace considerar cómo el otro interpreta la misma situación. Además, te ayuda a considerar tu responsabilidad y tu contribución a la incómoda situación que estás enfrentando. En otras palabras, obtienes una perspectiva más amplia, lo que es importante para el momento en que tengas la conversación

Tercer Paso: Re-evaluación. 
Escribe de nuevo una carta en respuesta a la que has recibido (la de la perspectiva del otro). Ahora que ya has adquirido una perspectiva más amplia, reconsidera la experiencia y escríbelo en forma de respuesta. 

Al final de los tres pasos, conseguirás ser más consciente de ti mismo, de tu propia experiencia, de las emociones y de la situación general. Habrás ganado perspectiva, así como la claridad de tu responsabilidad; verás cómo la situación que se encuentra es también el resultado de tus propias acciones, emociones y pensamientos. Esto, a su vez, ayudará a considerar los cambios que puedes hacer para mejorar una situación dada. Tendrás que pasar de una situación de evitación o renuncia, a una en la que estás tomando una acción constructiva. 

En conjunto, estos tres pasos te ayudarán a entrar en el estado de ánimo correcto. Ahora ya estás listo para concentrarte en el resultado que deseas de esa conversación difícil que has estado posponiendo desde hace algún tiempo.


Fuente/ psychologytoday.com (How to Have Difficult Conversations)

2 comentarios:

  1. Muy buenos consejos, gracias!

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  2. Justo lo que estaba buscando me ha servido mucho

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