05 febrero 2014

Lo que el orden y el desorden nos aportan


El trabajo en un escritorio pulcro puede promover la dieta saludable, la generosidad y una actitud convencional en la vida, pero el escritorio desordenado tiene sus propios beneficios, según un artículo publicado en la revista “Psychological Science”, de la Asociación para la Ciencia Psicológica. El estudio lo encabezó la psicóloga científica Kathleen Vohs con colegas de la Univesidad de Minnesota. 

En el primero de varios experimentos, se pidió a los participantes que llenaran algunos cuestionarios en una oficina. A algunos se les dejó que hicieran la tarea en una oficina limpia y ordenada, en tanto que otros la hicieron en una oficina desorganizada, con papeles por todas partes y artículos de escritorio repartidos sin ton ni son. 


Después se dio a los participantes la oportunidad de que hicieran una donación para una obra de beneficencia, y se les permitió que, al salir de la oficina, tomaran un aperitivo: un chocolate o una manzana. Vohs explicó que la actividad en una sala limpia aparentemente alienta a que las personas hagan lo que de ellas se espera. Comparadas con las personas que trabajaron en la sala desordenada, los otros participantes donaron más dinero y fueron más propensos a elegir la manzana en lugar de la golosina. 

Pero los investigadores no detuvieron allí su pesquisa y algunos formularon la hipótesis de que el desorden puede tener sus propias virtudes. En otro experimento se pidió a los participantes que imaginaran usos nuevos para pelotas de ping pong. En términos generales los participantes en la sala revuelta generaron el mismo número de ideas para usos nuevos que sus contrapartes de la sala prolija. 

A criterio de jueces imparciales, las ideas de los “desordenados” fueron más interesantes y creativas. Según Vohs, “La actividad en una sala desordenada condujo a algo de lo cual las empresas, las industrias y las sociedades quieren más: creatividad”. 

Los investigadores también encontraron que cuando a los participantes se les dio la opción entre un producto nuevo y uno ya establecido, los de la sala desordenada eran más propensos a elegir el novedoso, lo cual indica que un ambiente con menos reglas estimula una liberación de lo convencional. Los participantes de la sala ordenada prefirieron el producto establecido. “Los ambientes desordenados aparentemente inspiran una ruptura con la tradición y eso produce nuevos enfoques”, concluyó Vohs. “Los ambientes ordenados, por el contrario, alientan la convención y el comportamiento de acuerdo con las reglas”.


Fuente/ Psychological Science (psiquiatria.com)

4 comentarios:

  1. Que curioso este estudio

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  2. Muy interesante. Ya tengo un argumento de peso para defender mi postura como desordenado vocacional jajajajaja. Me ha gustado. Sigo mirando tu blog, vale?

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    1. No serás el único que use ese argumento me temo. Gracias por el comentario y la visita. Un saludo.

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  3. El problema surge cuando los desordenados pretenden hacer algo de la idea, sin la capacidad de generar estructuras u organización no estoy seguro de que puedan llegar a materializar alguna idea.

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