28 enero 2014

¿Por qué nos cuesta aceptar cumplidos?

Disfrutar de un comentario favorecedor para muchas personas no siempre es un regalo, tanto que hasta a veces buscamos excusas para convencer al otro de su equivocación. ¿Por qué nos cuesta tanto aceptar halagos?

Dulce con sabor amargo. Un cumplido es como un bombón: endulza la vida y genera euforia durante un momento, asegura la experta en retórica Gloria Beck, autora del libro “Cumplidos: manual de uso”, según recoge el diario digital mexicano La Vanguardia. Se libera energía positiva, aumenta la sensación de bienestar y ayuda a crear un sentimiento de estabilidad en las relaciones.


Entonces… ¿por qué nos cuesta aceptarlos? “Si hemos sido educadas para pensar que es arrogante decir algo positivo sobre una misma, esto hace difícil aceptar un cumplido”, señala la profesora de psicología de la Northwestern University en Evanston, (Illinois), Renee Engeln, en el portal de noticias NBC News. Según Engeln, a menudo “(se nos dice) quiérete a ti misma, pero no demasiado. Ten confianza, pero practica un estilo de humildad (nunca requerido en los hombres). Cree en ti misma, pero nunca lo admitas en voz alta, para que no haga daño a otra mujer que no se siente bien consigo misma”. Mensajes, que de alguna forma, limitan nuestra autoestima. 

Desconfianza. Otra explicación que ofrece la psicóloga Susan Quilliam es que muchas mujeres tienden a pensar que quienes les hacen un cumplido, sólo quieren ser amables o sienten lástima por ellas. “¿Qué quiere esta persona?”, es la reacción inmediata. 

Halagos… ¿cosa del pasado?. Una razón más simple aún, es que pasaron de moda. Según Beck, la capacidad de dar y recibir un piropo sin pensar en segundas intenciones parece ser cosa del pasado, según explica la especialista en La Vanguardia. “La manera habitual de piropear y adular del siglo XVIII ha perdido su importancia hoy”, considera esta experta. 

No me lo creo. La dificultad para aceptar cumplidos tiene además que ver con la falsa modestia, afirma otro psicólogo, Jan Schaummann en el diario La Vanguardia. Y también con la desconfianza. “Muchas personas se preguntan: ‘¿qué querrá de mí?’”, dice. Y frases como “¡qué bien te ves hoy!” pueden ser malinterpretadas con reacciones como: “¿normalmente no estoy bien?” 

Negación. En ocasiones, la reacción puede ir más lejos y no sólo te niegues a tomar la opinión positiva que los demás tienen de ti, sino que además, insistas en buscar algo inadecuado para resaltarlo, dice el psicólogo Víctor Jiménez, en el blog “Tiempo de bien estar” del diario mexicano El Universal. Ante comentarios alentadores, por ejemplo, sobre la última presentación en una reunión de trabajo, respondes con cosas como: ‘pero si me equivoqué en algunas palabras y quedé como una perfecta tonta’”. 

Imagen distorsionada. Para este psicólogo, experto en psicoterapia Gestalt, lo que puede haber detrás, es una discrepancia entre la imagen que tienes de ti misma y la que los demás tienen de tus cualidades. “Es como si todos pudieran ver lo atractiva, inteligente o agradable que eres, excepto tú. Por estar demasiado absorta en pensamientos de auto exigencia o de que no mereces recibir algo bueno del exterior”, opina. 

Aprendizaje de la infancia. Otra explicación, dice este experto, es que simplemente no estás acostumbrada o no has aprendido a hacerlo. Para explicar la dificultad, Jiménez retrocede a la infancia: “Tus padres, maestros, hermanos y otras personas a tu alrededor se propusieron cambiarte, corregir lo ‘imperfecto’ en ti, de acuerdo con su propia idea de lo ‘correcto’”. 

El rechazo del pasado. Mediante mensajes como: “debes ser mejor”, “estás mal”, “necesitas un correctivo”, quienes te rodeaban intentaron, probablemente con éxito, que te adaptaras y que obedecieras, dice Jiménez. La parte negativa es que “sólo te quedaste con el sentimiento de rechazo, de no merecer, y por lo tanto, cuando ahora de adulta te hacen un halago, inmediatamente recuerdas que ‘no eres aceptable tal como eres’”. 

¡Déjate halagar! Ahora como adulto, eres capaz de comprender estos mensajes. El siguiente paso, sugiere este especialista es poner atención en algunos aspectos.
  •  Aceptación positiva. 
  • Admite cualquier rasgo del que te hagas consciente, sobre todo los positivos. 
  • Evita la falsa modestia y cuandoalguien te haga un cumplido, di: “sí, hago bien mi trabajo”. 
  • Date la oportunidad de concentrarte en tus aspectos positivos. En otro momento te podrás regodear  n lo negativo.
  • Evita disminuir los comentarios halagadores que te hagan. 
  • Nunca digas “fue sólo suerte”. Seguramente no fue sólo una cuestión del azar, sino que tu esfuerzo y compromisoestuvieron involucrados para recibir esa respuesta positiva. 


Desobediencia. Ya no necesitas obedecer a tus padres, ya no dependes de ellos, ni te van a dejar de amar sólo por actuar distinto de como ellos desean. Convéncete de que tienes derecho a aceptar una palabra halagadora y que puedes prescindir de esa voz mediante la cual tedenigrabas antes de saber esto. 

¡No es arrogante reconocer tus cualidades! Ejercicios de confianza. Confía en la retroalimentación positiva que te dan. Evita pensamientos como: “seguramente lo está diciendo porque siente lástima de mí”. A la gente le gusta que aceptes sus cumplidos. Al aceptarlos, les envías el mensaje de que crees en su buen juicio y que aprecias su opinión. Si comienzas a confiar en los demás, la confianza en ti misma aumentará. 

Interés. Concéntrate en recibir el cumplido, en la generosidad de quien te lo da. Manifiesta aprecio por su acción. Di “gracias”, seguido de una expresión de acuerdo e interés por lo que el otro tiene que decir de ti. 


Imagen/ Daquella manera
Fuente/ La crónica

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Por favor, antes de comentar lea las normas de uso. Gracias.