16 septiembre 2013

Cuando la perfección se convierte en una imperfección


Tradicionalmente se ha considerado la perfección como una característica de personalidad buena y aceptada, sin embargo sólo en su justa medida llega a ser adaptativa. Tras numerosos estudios se ha encontrado que la perfección es una variable relevante en trastornos psicológicos como la depresión, trastornos de la alimentación, fobia social y en el Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). También se relaciona con la ira y la preocupación. 



Muchos estudiantes repasan y comprueban sus exámenes y trabajos antes de entregarlos. Esta actitud favorece el hecho de que no contengan errores. Esto es un ejemplo de los múltiples métodos que la gente utiliza para asegurarse de que su conducta alcanza ciertos estándares para que la calidad de su trabajo no decrezca, sus relaciones no sufran un deterioro, y no tengan problemas. El problema surge cuando se aplican estos estándares de modo excesivo o inflexible, son muy frecuentes y de intensidad alta. Y aquí es donde radica la imperfección de la perfección.

El perfeccionismo se convierte en un problema cuando conduce a la infelicidad o interfiere en la vida cotidiana. El hecho de tener altas expectativas puede afectar a casi todas los aspectos del día a día, desde la salud, a los hábitos alimenticios, el trabajo, las relaciones afectivas y los intereses de la persona.

La mayor parte de la gente aprecia la importancia de ser organizado, por ejemplo. Sin embargo, si el nivel de organización de una persona es perfeccionista, ya no tiene una función útil debido a que la persona podría empezar mostrar una desacerbada preocupación por la organización, hasta el punto de no ser capaz de concluir las cosas que comienza. Este tipo de organización puede estar asociado con la desidia o con una tendencia a consumir tanto tiempo organizando y confeccionando listas de cosas que hacer, que el trabajo nunca puede ser terminado. 
El perfeccionismo es el resultado de altas exigencias personales y una autoevaluación o visión de uno mismo como negativa. 
El perfeccionismo, cuando interfiere en tu vida y te hace infeliz, puede corregirse con terapia psicológica y voluntad de cambio. 

Por tanto, ten en cuenta que

"No son buenos los extremos aunque sea en la virtud" (Santa Teresa de Jesús).

1 comentario:

  1. La perfección en muchas ocasiones llega a ser asfixiante, el sujeto se fija metas y objetivos cada vez imposibles y a corto plazo que le llevan al sufrimiento emocional y a una incapacidad autopercibida de inutilidad en esa búsqueda del patrón inmaculado.
    Como bien refieres, cualquier tendencia conductual o hábito que ocasione una interferencia en la vida cotidiana debe ser susceptible de modificación. Muchas gracias por este post. Un saludo.

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